25 de Mayo: El Silencio que Habla en la Catedral – La Grieta Milei-Villarruel

La ausencia de Victoria Villarruel en el Tedeum del 25 de Mayo por no ser invitada por Presidencia, marca un hito en la creciente tensión con Javier Milei y expone las grietas internas de La Libertad Avanza.

En un 25 de Mayo que se prometía cargado de simbolismo patrio y unidad nacional, la ausencia más notoria en la Catedral Metropolitana no fue la de un partido de la oposición, sino la de la propia Vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel. La confirmación de que desde la Presidencia no se cursó invitación alguna a la segunda mandataria para el Tedeum oficial, transforma la tradicional celebración en un potente escenario de la creciente tensión interna que atraviesa a La Libertad Avanza.

El protocolo es claro y la liturgia política, ineludible. Las invitaciones para este tipo de actos oficiales, especialmente aquellos que involucran al Jefe de Estado y figuras de su envergadura, emanan de la Secretaría General de la Presidencia. Por lo tanto, la omisión de Villarruel no puede ser interpretada como un mero descuido; es un mensaje contundente, una decisión política deliberada que subraya, para quien quisiera verlo, un quiebre cada vez más profundo en la cúpula del oficialismo.

El año pasado, los roces ya eran visibles. Los gestos fríos, los saludos evitados y las distancias marcadas entre Milei y Villarruel en eventos públicos sentaban un precedente. Sin embargo, excluirla del Tedeum, un acto de profunda significación republicana y religiosa en una fecha fundacional, eleva la tensión a un nuevo nivel. Ya no se trata de una interna de pasillo o una diferencia de matices; estamos ante una clara señal de marginación que busca redefinir roles y exhibir poder.

Mientras la Casa Rosada se esfuerza por mostrar una imagen de cohesión alrededor del Presidente, con la asistencia garantizada de ministros y funcionarios cercanos, la silla vacía de la Vicepresidenta se vuelve el foco de atención. El Gobierno busca que la jornada sea una oportunidad para ‘bajar el ruido interno’, pero la estrategia de excluir a Villarruel paradójicamente lo amplifica, revelando las fisuras y los conflictos que buscan ser sofocados a toda costa.

La respuesta de la Iglesia, que aclara que las invitaciones son ‘responsabilidad exclusiva de la Presidencia’, desactiva cualquier intento de minimizar la decisión. La Vicepresidenta no fue invitada porque no se la quiso invitar. Es un hecho. Y en política, los silencios y las ausencias muchas veces gritan más fuerte que mil discursos. Este 25 de Mayo, más allá de los cánticos patrios y las bendiciones, nos deja la imagen de una coalición gobernante en plena ebullición, con un futuro que se perfila cada vez más incierto para sus principales espadas.


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