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En la previa del evento, la atleta Francesca Baruzzi compartió detalles sobre su preparación cotidiana para competir y representar al país en esta edición. “Cuando estoy en plena carrera, puedo alcanzar velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora”, contó, al referirse a la intensidad de su disciplina y al nivel de exigencia que enfrenta.
CÓMO ES EL ENTRENAMIENTO DE LA ARGENTINA QUE COMPITE EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO
Francesca Baruzzi contó que su calendario anual se organiza en dos grandes etapas. “Divido el año en dos temporadas”, explicó, y detalló que entre junio y septiembre reparte su entrenamiento entre Argentina y Chile, con foco principal en el cerro Castor, en Ushuaia.
Según la esquiadora, una de las ventajas de entrenar allí es la orientación al alto rendimiento. “En Castor todo está pensado para la competencia: las pistas se preparan con un enfoque profesional”, señaló. Además, destacó la intensidad de su disciplina: “Cuando bajamos, alcanzamos velocidades que van de los 100 a los 140 kilómetros por hora”.
La preparación no se limita a la montaña. Baruzzi remarcó la importancia del trabajo físico en gimnasio: “Para moverte a esa velocidad necesitás un cuerpo firme y controlado. Entreno seis veces por semana; el esfuerzo físico es enorme”.
En cuanto a sus metas deportivas, expresó un fuerte deseo de representar al país de la mejor manera. “Tengo muchas expectativas y quiero dejar la bandera argentina bien arriba”, afirmó. También manifestó su orgullo por llevar los colores nacionales: “Me siento feliz y honrada de mostrar nuestros valores y nuestra resiliencia”.
Sobre sus objetivos en la competencia invernal que comienza este viernes, fue clara: “Mi principal meta es conseguir un diploma olímpico, es decir, terminar entre las siete mejores. Aunque, por supuesto, una medalla sería el sueño máximo”.
Baruzzi también compartió parte de su historia personal: nació en Bariloche hace 27 años y creció en contacto permanente con la nieve. “Antes de aprender a caminar, ya estaba en la montaña”, recordó.
Finalmente, se refirió a los sacrificios que implicó dedicarse al esquí alpino: “Este deporte exige muchísimo. No fui a mi viaje de egresados, ni a mi fiesta de graduación, nunca cursé una carrera universitaria, y el tiempo con amigos y familia siempre fue muy limitado”.