Incidentes y heridos frente al Congreso mientras el Senado debate la reforma laboral

Incidentes y heridos frente al Congreso mientras el Senado debate la reforma laboral

Al menos cuatro efectivos resultaron heridos y dos manifestantes fueron detenidos durante los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y quienes protestaban contra el proyecto impulsado por el Gobierno. El oficialismo cuenta con la media sanción y calificó a los manifestantes como “delincuentes organizados”.

Una jornada de alta tensión se vivió este miércoles en las inmediaciones del Congreso de la Nación, donde se registraron violentos enfrentamientos entre manifestantes que rechazaban la reforma laboral y efectivos de las fuerzas de seguridad. Mientras en el recinto del Senado avanzaba el debate del proyecto impulsado por el Gobierno de Javier Milei, en la calle se desarrollaba una verdadera batalla campal.

Según informó la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, al menos cuatro integrantes de las fuerzas de seguridad resultaron heridos: tres agentes de la Gendarmería Nacional y un efectivo policial. Además, dos manifestantes fueron detenidos. “No vamos a permitir que los violentos de siempre siembren el caos y el descontrol”, escribió la funcionaria en su cuenta de X, donde aseguró que quienes atacaron a las fuerzas “enfrentarán todo el peso de la ley”.

La protesta, convocada por organizaciones sociales, agrupaciones políticas y sindicatos -entre ellos la CGT y las dos CTA-, se desarrollaba en paralelo al tratamiento legislativo de la reforma laboral, una iniciativa que el peronismo y las centrales sindicales rechazan con dureza. Con el correr de la tarde, la situación escaló: manifestantes, supuestamente perteneciente a la agrupación Convergencia Socialista, arrojaron piedras, botellas y bombas molotov, algunas armadas con adoquines arrancados de las veredas, mientras que las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes.

Fuentes policiales indicaron que el primer cordón de seguridad estuvo a cargo de la Policía Federal, mientras que el segundo y el tercero fueron responsabilidad de la Policía de la Ciudad. En distintos registros audiovisuales difundidos durante la jornada se observa a grupos de manifestantes preparando artefactos incendiarios detrás de maderas y estructuras improvisadas, antes de lanzarlos contra el vallado.

El Gobierno reaccionó con dureza ante los incidentes. El presidente Javier Milei publicó en redes sociales que “del otro lado tenemos esto”, en referencia a los disturbios, y cuestionó a quienes critican el accionar oficial. El ministro del Interior, Diego Santilli, calificó a los manifestantes como “delincuentes organizados” y sostuvo que “esto es lo que se termina en la Argentina, el apriete a los laburantes y el choreo de la industria del juicio”.

En la misma línea, la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, afirmó que “el único idioma que conocen es la violencia y las caras tapadas, porque con los votos no les alcanza”. “La excusa es la protesta; el objetivo, el desorden. Debatan y ‘ganen’ en el Congreso. En la calle, la ley y el orden se respetan”, agregó.

Desde el Ministerio de Seguridad insistieron en que los manifestantes integraban “grupos de izquierda” que actuaron “de manera organizada, con violencia premeditada y armamento casero para agredir a nuestro personal y generar caos”.

Un grupo lanzó piedras y bombas molotov a los agentes

Con la Plaza del Congreso desalojada y un fuerte operativo policial que incluyó efectivos motorizados desplegados en las calles aledañas, la tensión se extendió durante varias horas en el centro porteño.

En paralelo, el oficialismo se mostraba optimista respecto de la aprobación del proyecto. Tras introducir 28 modificaciones en el texto original, el Gobierno descuenta la media sanción en el Senado. Entre los cambios, eliminó el artículo que contemplaba la reducción del Impuesto a las Ganancias y accedió a mantener la caja sindical y el aporte obligatorio a cámaras empresariales con un tope del 0,5%, en busca de asegurar respaldos clave.

“Los cambios tuvieron lugar para facilitar la sanción de la ley, pero lo relevante y esencial sigue intacto”, señalaron desde el entorno oficial.

Así, mientras dentro del Congreso avanzaba un debate que promete reconfigurar el esquema laboral argentino, en la calle la discusión se expresó con un nivel de violencia que volvió a poner en escena la profunda polarización política y social que atraviesa el país.

CRM