Plásticos biodegradables “del futuro”: como es el proyecto de reciclaje que sorprende en el CONICET

Plásticos biodegradables “del futuro”: como es el proyecto de reciclaje que sorprende en el CONICET
Un equipo de investigadores del CONICET avanza con un proyecto que podría marcar un antes y un después en la lucha contra la contaminación plástica, al desarrollar materiales biodegradables capaces de integrarse a nuevos procesos de reciclaje y producción sustentable. La iniciativa despierta interés tanto en el ámbito científico como en el sector industrial.

El proyecto propone una alternativa innovadora frente al uso tradicional de plásticos derivados del petróleo, apuntando a materiales que puedan degradarse de manera controlada y reincorporarse al ciclo productivo sin generar daños al ambiente. Este enfoque combina investigación científica, innovación tecnológica y una mirada estratégica sobre el futuro de la economía circular en Argentina.

ASÍ ES LA INICIATIVA DE RECICLAJE QUE SE DESTACA EN EL CONICET

La científica del CONICET Elangeni Gilbert, integrante del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC, UNL-CONICET), impulsa una línea de trabajo orientada a convertir desechos industriales contaminantes en nuevas moléculas reutilizables, evitando así la generación de residuos tóxicos.

Este enfoque, conocido como “superreciclaje”, permitió desarrollar un proyecto capaz de transformar residuos plásticos en cuestión de minutos en compuestos que luego pueden emplearse para producir plásticos biodegradables destinados a distintas aplicaciones industriales.

El proyecto se distingue por aplicar un sistema de upcycling o suprarreciclaje, un proceso que no solo recicla sino que revaloriza los residuos al convertirlos en materiales de mayor calidad y utilidad que los originales. De esta manera, se logra dar una segunda vida a los plásticos con un impacto ambiental considerablemente menor.

Hasta ahora, los procesos de reciclado químico exigían condiciones complejas y costosas, como altas temperaturas, presión elevada, atmósferas controladas y catalizadores difíciles de producir. Para superar esas limitaciones, el equipo desarrolló un método basado en un catalizador orgánico accesible y no contaminante, que permite un reciclado selectivo más rápido y eficiente. Esto además soluciona un obstáculo clave del reciclaje tradicional: la incompatibilidad entre distintos plásticos, que obliga a separarlos y limpiarlos previamente, encareciendo y ralentizando todo el procedimiento.