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Su historia, que mezcla deporte de alto rendimiento y ficción épica, lo convirtió en el hombre del momento: un nuevo héroe para la pantalla que nació, paradójicamente, lejos de cualquier academia tradicional de teatro.
CÓMO FUE LA IMPACTANTE TRANSFORMACIÓN DE PETER CLAFFEY
Con 1,96 metros de estatura y una presencia imponente, Peter Claffey supo construir un camino en pleno ascenso como segunda línea en Connacht Rugby, uno de los equipos más relevantes del rugby irlandés. Todo indicaba que su futuro estaba atado a la ovalada.
Sin embargo, cuando atravesaba el punto más alto de su desarrollo deportivo, optó por cambiar el rumbo de manera drástica. En una entrevista reciente que tuvo repercusión internacional, el actor fue claro al explicar su decisión: “El rugby es un deporte feroz y, sencillamente, no va de la mano con la actuación”.
Lejos de tratarse de una transición progresiva, Claffey describió ese paso como un quiebre necesario. Según detalló, la lógica del alto rendimiento —centrada en la fortaleza física, la resistencia al dolor y la negación de cualquier signo de fragilidad— se contrapone con las exigencias del trabajo actoral, donde la vulnerabilidad y la exposición emocional resultan esenciales.
“En el rugby te enseñan a ser una roca, a no mostrar debilidad. En la actuación, tenés que hacer exactamente lo contrario: abrirte y dejar que se vea todo”, reflexionó. Esa contradicción lo impulsó a dejar atrás sus vínculos profesionales con el deporte, mudarse a Londres y formarse en teatro. Una apuesta que, en su entorno rugbístico, muchos consideraron arriesgada, pero que hoy lo encuentra consolidado a nivel global.
Su elección para encarnar a Ser Duncan el Alto en A Knight of the Seven Kingdoms, precuela de Game of Thrones, no fue producto del azar. La contextura física moldeada tras años de gimnasio y choques en la cancha le dio una impronta ideal para el personaje. Aunque, según él mismo reconoce, el deporte le aportó mucho más que un físico acorde: le dejó una disciplina férrea.
“La ética de trabajo que aprendés en el deporte profesional es lo que te salva en un set de filmación de 14 horas bajo la lluvia”, sostuvo. Esa determinación, nacida en los campos de juego, es hoy la herramienta con la que da vida a un caballero que también debe probar que está preparado para resistir en un mundo adverso.