Qué rasgos tienen las personas que duermen con sus mascotas según la psicología

Qué rasgos tienen las personas que duermen con sus mascotas según la psicología
Dormir con mascotas es una práctica cada vez más extendida en distintos hogares, y la psicología comenzó a analizar qué rasgos comparten quienes eligen compartir la cama con sus animales. Más allá del debate sobre higiene o descanso, especialistas en Salud conductual señalan que esta costumbre puede reflejar determinadas características emocionales y sociales.

Diversos estudios sobre vínculos humano-animal indican que las personas que duermen con sus perros o gatos suelen mostrar necesidad de contacto afectivo. Desde la mirada psicológica, también se asocia este hábito con perfiles afectivos, protectores y con fuerte orientación al cuidado.

CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS PERSONAS QUE DUERMEN CON SUS MASCOTAS SEGÚN LA PSICOLOGÍA

“Compartir la cama con una mascota suele vincularse con una necesidad saludable de cercanía, contacto y seguridad emocional”, sostiene la psicóloga Leticia Martín Enjuto. Lejos de interpretarse como una señal de debilidad, esta elección puede entenderse como el reconocimiento de que el afecto cumple una función reguladora: calma, contiene y brinda sostén en momentos de vulnerabilidad.

Uno de los rasgos más frecuentes en quienes prefieren dormir con sus animales es la empatía. Según la especialista, suelen ser personas especialmente sensibles a los estados emocionales de otros, incluso sin mediar palabras. Detectan gestos, cambios de energía o silencios, y esa capacidad suele traducirse en vínculos interpersonales más sólidos.

Además, no conciben la compañía como algo superficial: valoran profundamente la conexión y el apego que se refuerza en ese espacio íntimo que representa la noche. Para muchas de ellas, el descanso no es solo un proceso fisiológico, sino también un momento emocional. Sentir la respiración, el calor o los movimientos del animal puede disminuir la activación mental y facilitar el sueño, especialmente en personas propensas a la rumiación nocturna.

A esto se suma una marcada capacidad de cuidado: suelen asumirse responsables del bienestar ajeno, lo que fortalece su autoestima al percibirse útiles y protectoras. También muestran cierta autonomía frente a normas externas, priorizando aquello que les genera bienestar por encima de lo socialmente esperado.

Más allá de los rasgos de personalidad, la explicación puede ser igualmente biológica: el contacto físico favorece la relajación y reduce el estrés, por lo que muchas personas, de manera intuitiva, buscan ese beneficio para sentirse mejor, integrando de forma saludable mente y emoción.