Ni fútbol, boxeo o golf: quién es el deportista que ganó más dinero en la historia y a qué se dedicaba

Ni fútbol, boxeo o golf: quién es el deportista que ganó más dinero en la historia y a qué se dedicaba
En las grandes celebraciones, el espectáculo más esperado eran las carreras de cuadrigas, una competencia que concentraba la atención del público. Podría compararse con un Gran Premio de Fórmula 1, aunque en lugar de autos de más de 1.000 caballos de fuerza, los protagonistas eran carros impulsados por caballos.

En estas pruebas participaban distintos tipos de vehículos según la cantidad de animales que los tiraban: cuadrigas, conducidas por cuatro caballos; trigas, con tres; y bigas, que utilizaban dos. Los competidores se organizaban en cuatro escuderías o factiones, identificadas por colores: Blancos, Rojos, Azules y Verdes.

CUÁL ES LA HISTORIA DEL DEPORTISTA QUE GANÓ MÁS DINERO EN TODA LA HISTORIA

Cayo Apuleyo Diocles fue uno de los aurigas más destacados del Imperio romano y logró imponerse en 1.462 competencias a lo largo de su carrera. Cada triunfo no solo le otorgaba la tradicional corona de laureles reservada para los campeones, sino también importantes recompensas económicas. Gracias a esos premios acumulados durante décadas, llegó a reunir una fortuna extraordinaria que, ajustada a valores actuales, superaría incluso a la de muchas estrellas deportivas modernas.

En la Antigua Roma, las facciones funcionaban de manera similar a las escuderías actuales de la Fórmula 1. Los aurigas, que conducían los carros en las carreras, eran las grandes figuras del espectáculo y gozaban de una enorme popularidad entre el público. Aunque no existían contratos de patrocinio como los de hoy, los conductores recibían sumas muy elevadas por cada victoria obtenida.

A pesar de la enorme fama que alcanzó en su época, la historia de Diocles se conoce principalmente gracias a dos inscripciones. La más importante es una lápida que, según los especialistas, habría sido colocada en honor a sus logros en los muros del Circo de Nerón, ubicado en la zona donde hoy se encuentra la Ciudad del Vaticano. En esa piedra se detalla con precisión su impresionante palmarés y el total de dinero que obtuvo a lo largo de su carrera.

Diocles nació en el año 104 en la provincia romana de Lusitania, territorio que actualmente abarca partes de Portugal, Extremadura y el sur de Castilla y León. Algunos historiadores creen que pudo haber nacido en Augusta Emerita —la actual Mérida— aunque no existen documentos que lo confirmen con certeza.

Se sabe que debutó en las carreras con apenas 18 años y que, dos temporadas después, comenzó a obtener sus primeras victorias importantes. Durante los siguientes 24 años continuó compitiendo en los escenarios más prestigiosos del Imperio, entre ellos el imponente Circo Máximo de Roma, un estadio capaz de albergar a unas 150.000 personas. En algunas ocasiones, buscando aumentar el espectáculo, incluso solicitaba comenzar desde la última posición para intentar remontar hasta el triunfo.

La estela encontrada en el Circo de Nerón también indica que se retiró con 42 años, 7 meses y 23 días, lo que lo convirtió en uno de los aurigas con la trayectoria más extensa de la Antigua Roma. Esto resulta especialmente llamativo si se considera que las carreras de carros eran extremadamente peligrosas: los choques eran frecuentes y los conductores podían ser arrastrados por sus propios caballos, pisoteados por los de sus rivales o incluso atropellados por los carros.

Su registro deportivo fue extraordinario. Participó en 4.257 carreras, de las cuales ganó 1.462 y terminó segundo en 1.438. La mayoría de sus victorias las consiguió conduciendo cuadrigas, aunque también triunfó en otras modalidades en las que los carros podían ser tirados por hasta siete caballos.

En total, Diocles acumuló cerca de 36 millones de sestercios en premios. El profesor Peter Struck, de la Universidad de Pensilvania, calculó el valor actual de esa suma y estimó que equivaldría aproximadamente a 15.000 millones de dólares, una cifra que lo colocaría entre las cien personas más ricas del mundo según la clasificación de Forbes.

Tras retirarse, el célebre auriga disfrutó de una vida acomodada en Praeneste —la actual Palestrina—, una localidad cercana a Roma. Allí, en el Templo de la Fortuna Primigenia, se halló la base de una escultura que menciona al campeón lusitano a modo de epitafio. En esa inscripción también se recuerda que dejó dos hijos: Cayo Apuleyo Nimfidiano y Nimfidia.