La inflación de la Ciudad desacelera, pero el bolsillo sigue bajo presión por tarifas y prepagas

La inflación de la Ciudad en junio, con un 1,8%, mostró una desaceleración general, pero el alivio en alimentos fue opacado por las constantes subas en servicios esenciales como vivienda, transporte y salud. Esta dinámica plantea interrogantes sobre la verdadera recuperación del poder adquisitivo de las familias.

La reciente publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para junio, que arrojó un 1,8%, generó un respiro en los titulares. Es cierto que la inflación de la Ciudad logró quebrar la barrera del 2% mensual, acumulando un 16% en el primer semestre y un 32,6% interanual. Sin embargo, detrás de esta cifra aparentemente alentadora, se esconde una realidad más compleja y desafiante para el bolsillo de la mayoría de los porteños.

El espejismo de la desaceleración

La principal razón de esta moderación general reside en una marcada desaceleración en el rubro de alimentos y bebidas, que registró un incremento del 1,6%. Este factor, sin duda, es un alivio parcial en la canasta básica. No obstante, la mirada crítica nos obliga a profundizar: ¿qué otros componentes del gasto familiar siguen empujando los precios hacia arriba, incluso cuando el promedio parece ceder?

Los costos fijos que no dan tregua

Mientras algunos bienes de consumo muestran un freno, los servicios esenciales continúan su escalada. Vivienda, transporte público y las cuotas de la medicina prepaga se ubicaron por encima de la medición general, impactando directamente en los gastos ineludibles de cada hogar. Los incrementos en alquileres, expensas y tarifas de agua promediaron un 2,2%, a lo que se sumó un 2,9% en salud por las prepagas y un 2,1% en transporte por los boletos de colectivo, subte y tren. Estos son los pilares del presupuesto familiar que no encuentran alivio, erosionando el poder adquisitivo de manera constante.

Un futuro con interrogantes

Los analistas económicos, si bien celebran la tendencia a la baja, advierten sobre la fragilidad de este escenario. Expertos como Rocío Bisang de GMA Capital y Mariano Ortiz Villafañe de Aldazabal coinciden en que la desaceleración se sostiene en parte por factores estacionales y una moderación en regulados que podría no ser permanente. De hecho, se proyecta un posible repunte para julio, impulsado por el aguinaldo, las vacaciones de invierno y eventuales ajustes en el tipo de cambio y nuevas subas en tarifas de gas y agua. La inflación núcleo, que excluye componentes volátiles, también mostró una leve desaceleración, pero su persistencia en valores cercanos al 2% mensual sigue siendo un llamado de atención.En NoticiaHub sostenemos que, si bien el dato de la inflación de la Ciudad en junio es un indicador a seguir, no debe interpretarse como una victoria definitiva. La realidad de las familias argentinas sigue marcada por la dificultad de llegar a fin de mes, con costos fijos que no ceden y un horizonte de incertidumbre. Es fundamental que las políticas económicas se enfoquen no solo en desacelerar los promedios, sino en garantizar que los salarios y jubilaciones recuperen poder de compra frente a los aumentos persistentes en los servicios esenciales, para que la estabilidad macroeconómica se traduzca en una mejora concreta en la calidad de vida de la gente.


Fuentes consultadas