En un despliegue de organización y resistencia que marca un hito en la agenda social brasileña, más de mil Mujeres Sin Tierra se congregaron en el estado de Paraná para protagonizar una de las movilizaciones más significativas en el marco de la Jornada Nacional de Lucha por el Día Internacional de la Mujer. El Encuentro Estatal de Mujeres Sin Tierra no solo fue un espacio de debate político, sino una demostración concreta de compromiso ambiental y social con la región, consolidando su rol como vanguardia del cambio social en Sudamérica.
Durante la jornada, las actividades alcanzaron su punto máximo con la plantación de 5.000 árboles, una acción que trasciende lo simbólico para convertirse en una política de reforestación activa liderada por el campesinado organizado. Esta iniciativa busca mitigar de forma directa los efectos del cambio climático en las zonas rurales del sur brasileño, demostrando que las Mujeres Sin Tierra son actores fundamentales en la defensa de la soberanía alimentaria y la preservación de la biodiversidad frente al avance del extractivismo.
Además de las tareas de arborización, las manifestantes llevaron a cabo caminatas y visitas técnicas a diversas comunidades rurales que recientemente fueron azotadas por tornados destructivos. La solidaridad de clase se manifestó mediante la distribución masiva de alimentos orgánicos producidos en los asentamientos de la reforma agraria, reforzando el vínculo entre el movimiento social y las familias más vulnerables del campo. La capacidad de movilización logística demostrada permite que estas ayudas lleguen de manera efectiva a donde el Estado suele ausentarse.
El cierre del evento estuvo marcado por asambleas estratégicas donde se discutieron los desafíos actuales de la reforma agraria y la lucha frontal contra la violencia de género en el ámbito rural. Para las Mujeres Sin Tierra, la tierra no es simplemente un medio de producción económica, sino un territorio sagrado para la vida y la libertad. La movilización en Paraná se integra en un calendario nacional que busca presionar al gobierno por políticas públicas que reconozcan el trabajo de las campesinas y faciliten el acceso al crédito para la agricultura familiar.
La Jornada Nacional de Lucha de este año ha puesto un énfasis particular en la relación intrínseca entre el feminismo popular y la ecología política. Al plantar miles de ejemplares autóctonos, las activistas proponen un modelo de desarrollo que se contrapone radicalmente al agronegocio de monocultivos. Las discusiones también abarcaron la importancia de la educación en los asentamientos y la necesidad imperiosa de proteger los recursos hídricos frente a la contaminación por pesticidas.
La Mirada de NoticiaHub
Desde la perspectiva de NoticiaHub, el accionar del MST en Paraná revela una mutación estratégica vital en los movimientos sociales sudamericanos: la fusión definitiva del feminismo popular con la militancia ecologista de base. Lo que presenciamos no es solo una protesta por derechos laborales o acceso al suelo, sino un cuestionamiento profundo al modelo civilizatorio actual que agota los recursos naturales. Las Mujeres Sin Tierra están llenando los vacíos de un Estado que a menudo prioriza las exportaciones de soja sobre la regeneración del tejido social y ambiental. Sin embargo, el desafío crítico reside en la sostenibilidad política de estas acciones frente a un avance global de sectores conservadores que criminalizan la protesta social. La plantación de árboles es una respuesta pacífica pero profundamente contundente a la retórica de odio, posicionando la reproducción de la vida por encima del lucro inmediato.
Fuente: resumenlatinoamericano.org

