En una jornada marcada por la resistencia y la mística feminista, la marcha de mujeres volvió a copar las principales calles de Buenos Aires y de las grandes capitales del país. Bajo la consigna del paro internacional de mujeres y diversidades, decenas de miles de personas se congregaron para alzar la voz frente a una gestión que, desde su asunción, ha puesto en duda los consensos básicos sobre la igualdad de género y la protección de los sectores más vulnerables. La magnitud de la convocatoria demostró que el movimiento no está dispuesto a retroceder frente a los recortes presupuestarios y el desmantelamiento de políticas públicas clave.
El epicentro de la manifestación fue, una vez más, la Plaza de los Dos Congresos. Allí, los reclamos se centraron en el rechazo rotundo a las políticas de ajuste que implementa el gobierno de Javier Milei. Las manifestantes denunciaron que el desguace del ex Ministerio de las Mujeres y el cierre de organismos de mediación son señales claras de una administración que niega la existencia de la violencia de género estructural. La marcha de mujeres se convirtió así en el primer gran desafío social del año para el oficialismo en términos de movilización masiva, territorial y organizada, marcando un límite a la narrativa oficialista.
Durante el acto central, se leyeron manifiestos que destacaron la urgencia de defender la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), un derecho que los sectores libertarios han sugerido revertir en reiteradas ocasiones. El clima de tensión política se sintió en cada cántico, reflejando una grieta ideológica que trasciende lo económico para situarse en lo puramente cultural. La prohibición del lenguaje inclusivo en documentos oficiales y la retórica confrontativa del presidente hacia los colectivos feministas fueron blanco de críticas constantes por parte de las oradoras presentes en el escenario principal.
Hacia el final de la tarde, el volumen de asistentes seguía creciendo, integrando a sindicatos, organizaciones sociales y colectivos de diversidades sexuales. La marcha de mujeres dejó en claro que la lucha por los derechos ganados en la última década no será abandonada a pesar de las presiones fiscales. La movilización no solo fue un recordatorio de la fuerza colectiva, sino también un grito de alerta ante un modelo de país que los sectores movilizados consideran excluyente y profundamente patriarcal en sus bases ideológicas y discursivas.
La Mirada de NoticiaHub
Desde la perspectiva de NoticiaHub, estamos ante un punto de inflexión en la sociopolítica argentina. Javier Milei ha elegido al feminismo como su principal enemigo en la denominada batalla cultural. Al negar la brecha salarial de género y la violencia machista, el gobierno no solo busca un ahorro en términos fiscales, sino que intenta reconstruir un orden social conservador que creíamos superado. Sin embargo, la capacidad de resiliencia del movimiento feminista en Argentina es única en Sudamérica. Esta movilización demuestra que, aunque el Estado se retire de sus funciones de cuidado y protección, la sociedad civil organizada mantiene una capilaridad política que el libertarismo aún no ha logrado doblegar. El conflicto promete ser uno de los ejes de mayor fricción durante el mandato actual.
Fuente: pagina12.com.ar

