Salvador Di Stefano, el reconocido economista e influencer vinculado estrechamente al presidente Javier Milei, ha desatado una ola de críticas tras sus recientes declaraciones sobre la situación del empleo en el país. En un contexto marcado por la crisis laboral argentina, Di Stefano sugirió que los trabajadores deben priorizar exclusivamente el ingreso económico por sobre la estabilidad geográfica o sectorial. Sus dichos se dan en un momento de altísima sensibilidad social, donde miles de familias enfrentan la incertidumbre de perder su principal sustento económico.
Durante una intervención pública, el asesor planteó que no existe garantía de permanencia en un mismo lugar de trabajo durante toda la vida. “Hay que estar donde se gane más plata. No te puede asegurar nadie que vas a seguir laburando toda tu vida en Colegiales”, sentenció, haciendo referencia a uno de los barrios porteños. Estas palabras, lejos de calmar las aguas en un clima de alta incertidumbre, han sido percibidas como una desconexión total con la realidad de las familias que enfrentan despidos en el marco del ajuste estatal y privado. La movilidad geográfica que propone el economista ignora las barreras económicas actuales para el traslado y la vivienda.
La crisis laboral argentina no es solo una estadística fría para los ciudadanos; representa una transformación profunda del tejido social. Mientras el gobierno de Milei defiende el ajuste como el único camino para la estabilización macroeconómica, economistas como Di Stefano promueven una movilidad laboral que muchos consideran inviable. La falta de créditos hipotecarios, los altos costos de los alquileres y la caída del poder adquisitivo hacen que el consejo de “mudarse a donde esté la plata” suene más a una utopía libertaria que a una solución práctica para el trabajador promedio que intenta sobrevivir al mes.
Por otro lado, los datos oficiales y privados contradicen el optimismo de los sectores más cercanos al oficialismo. La caída de la actividad industrial y el parate total en la obra pública han generado una destrucción de puestos de trabajo genuinos que la crisis laboral argentina expone con crudeza. Los especialistas advierten que incentivar la rotación constante sin un marco de protección mínima puede llevar a una precarización aún mayor, donde el trabajador pierde no solo su antigüedad, sino también su red de contención social, familiar y comunitaria en un momento de fragilidad absoluta.
El discurso de Di Stefano se alinea con la visión de un mercado de trabajo ultra-flexible, donde el capital humano es visto como una mercancía móvil sin raíces. Sin embargo, en una economía que todavía no muestra señales claras de rebote en los salarios reales, esta supuesta libertad se traduce para muchos en angustia habitacional. El debate sigue abierto en redes sociales, donde miles de usuarios cuestionaron si los asesores del presidente comprenden la dificultad logística de trasladar una vida entera en busca de unos pesos adicionales que la inflación devora rápidamente.
La Mirada de NoticiaHub
Lo que Salvador Di Stefano presenta como una verdad pragmática y despojada de ideología es, en realidad, una simplificación peligrosa de la sociología del trabajo. Al despojar al empleo de su función de anclaje social, el discurso oficialista intenta naturalizar la inestabilidad permanente. No se trata simplemente de buscar “donde se gane más”, sino de entender que una economía sana requiere certezas para que el ciudadano pueda proyectar un futuro. La deshumanización del trabajador, convertido en un nómada forzoso por la crisis laboral argentina, revela el costado más cruel de un modelo que prioriza el equilibrio fiscal sobre la dignidad de las personas. La retórica del gurú económico no hace más que profundizar la brecha entre la élite técnica que asesora desde la comodidad y el pueblo que sufre el rigor de las planillas de cálculo.
Fuente: pagina12.com.ar

