El macabro origen del Terrorismo de Estado en Argentina

La historia reciente de Argentina continúa revelando capítulos sombríos que obligan a una relectura profunda de las estructuras del poder militar en el Cono Sur. Recientes investigaciones han puesto bajo la lupa documentos que datan de 1966, evidenciando que el Terrorismo de Estado no fue un estallido espontáneo de violencia, sino una estrategia minuciosamente planificada durante décadas.

Estos manuales de instrucciones, inspirados directamente en las tácticas de guerra contrainsurgente francesas aplicadas en Argelia, establecían protocolos específicos para el quiebre de organizaciones sociales y políticas. Lo más estremecedor es el hallazgo de directivas precisas para el secuestro de bebés, una práctica que luego se convertiría en uno de los crímenes más aberrantes de la última dictadura cívico-militar. La planificación sistemática del Terrorismo de Estado demuestra una frialdad burocrática destinada a desarticular no solo a la guerrilla, sino a la base misma del tejido social argentino.

El uso de estas metodologías importadas de conflictos coloniales europeos permitió a las fuerzas armadas argentinas profesionalizar la represión mucho antes de la instauración formal de la junta militar en 1976. Estos documentos de 1966 servían como guía práctica para la tortura, la desaparición forzada y la apropiación de menores, bajo la justificación de la denominada Doctrina de Seguridad Nacional. La influencia francesa fue determinante en la formación de cuadros militares que veían en el control total sobre la población civil la única vía para la estabilidad política.

Es fundamental entender que el Terrorismo de Estado en la región no operó en el vacío. La conexión entre los manuales franceses y las prácticas locales subraya una red global de intercambio de técnicas de represión que se extendió por toda Sudamérica. El secuestro de niños, lejos de ser un exceso individual de algunos oficiales, fue una política institucionalizada para borrar la identidad de las futuras generaciones y asegurar que las ideas consideradas subversivas no fueran transmitidas.

Hoy, el acceso a estos archivos históricos permite a la justicia y a la sociedad civil reconstruir la verdad sobre un pasado que todavía duele. La persistencia de estas huellas documentales es una herramienta clave para la memoria, la verdad y la justicia, pilares fundamentales para que estos hechos no vuelvan a repetirse en suelo latinoamericano y para entender la magnitud del daño provocado a la identidad nacional.

La Mirada de NoticiaHub

El descubrimiento de que el secuestro de bebés estaba codificado en manuales militares desde 1966 rompe definitivamente con la narrativa del caos reactivo y confirma la existencia de una ingeniería del horror premeditada con años de antelación. Desde NoticiaHub, consideramos que este hallazgo es un recordatorio brutal de cómo las instituciones del Estado pueden ser pervertidas para el exterminio. No se trataba solo de eliminar al adversario político, sino de una ambición biopolítica de controlar el linaje de la nación. La influencia de los métodos franceses de Argelia en Argentina nos habla de una globalización de la crueldad que precedió a la globalización económica, dejando cicatrices que aún hoy, décadas después, seguimos intentando sanar. La desclasificación total de estos archivos no es solo un acto burocrático, es un imperativo ético para la democracia sudamericana.


Fuente: resumenlatinoamericano.org