Sin entrenar en el gimnasio: así fue la impresionante transformación del actor Matthew McConaughey

Sin entrenar en el gimnasio: así fue la impresionante transformación del actor Matthew McConaughey
A lo largo de los años, Matthew McConaughey fue moldeando su imagen física con la misma intensidad con la que reinventó su camino profesional. Desde su irrupción en el cine con Movida del 76 en 1993, el actor fue adaptando su cuerpo a las exigencias de cada personaje que le tocó encarnar.

Su trayectoria está marcada por cambios notorios: se entrenó a fondo para lucir atlético en Magic Mike, atravesó una drástica pérdida de peso para Dallas Buyers Club y más tarde recuperó masa muscular para The Beach Bum. En cada etapa, McConaughey entendió su físico como una herramienta más de trabajo, al servicio de la historia que debía contar.

CÓMO FUE LA IMPACTANTE TRANSFORMACIÓN DE MATTHEW MCCONAUGHEY

A lo largo de los años, hay algo que nunca cambió en Matthew McConaughey: su disciplina con la actividad física. Sin embargo, ese compromiso jamás estuvo ligado a la rutina clásica de gimnasio. De acuerdo con su entrenador de confianza desde hace años, Peter Park, el actor —hoy de 56 años— elige moverse al aire libre y poner a prueba su cuerpo con estímulos funcionales y variados, en lugar de someterse a interminables sesiones de pesas.

Su vínculo con la naturaleza es clave en ese enfoque. El propio actor lo contó en una entrevista con Men’s Journal: sus entrenamientos cambian constantemente. A veces vuelve a correr y, durante la carrera, intercala flexiones y abdominales antes de retomar el trote. Otras veces apuesta por el paddle surf, que practica en el lago Austin cuando no hay embarcaciones, una actividad que destaca por el trabajo intenso del torso. También aprovecha el buen clima para el ciclismo de montaña o la natación.

Incluso cuando un papel exige una apariencia puntual y debe entrenar bajo techo, su rutina sigue alejándose de lo convencional. Park reveló que uno de los ejercicios centrales consiste simplemente en sostener una mancuerna durante unos 15 minutos. Aunque suene simple, no lo es: el peso se va trasladando por distintas posiciones —por encima de la cabeza, de un brazo al otro, sobre los hombros, la espalda y luego las piernas—, lo que genera un trabajo integral y funcional que deja al descubierto las debilidades del cuerpo.

Como a muchas personas, a McConaughey le cuesta encontrar tiempo para sesiones largas. Pero eso no le impide mantenerse activo. Su estrategia es sumar pequeños esfuerzos a lo largo del día, por breves que parezcan. Esa constancia diaria es la que, acumulada, sostiene su estado físico. Él mismo lo explicó con un ejemplo claro: hace series de 20 flexiones en distintos momentos —por la mañana, en medio de una reunión aburrida, o cuando puede— hasta completar unas 200 en total. A veces las combina con abdominales o sentadillas. Además, suele usar un balón medicinal de unos 5,5 kilos y propone un desafío sencillo: tomarlo y no soltarlo durante media hora. “Probalo una vez y vas a sentir lo que es entrenar”, bromea.

Por encima de todo, hay una actividad que disfruta especialmente: bailar. Lo define como su cardio favorito y admite que debería hacerlo más seguido. Incluso no le molesta mezclar movimiento con placer, llegando a combinar algunos entrenamientos con un cóctel, entendiendo el ejercicio como algo para gozar y no para sufrir.

A la hora de hablar de confianza corporal, McConaughey no esquiva la provocación. En su libro Greenlights describió al sexo como “el ejercicio original”, señalando que hace que la pareja nos vea de una manera más atractiva, lo que a nivel psicológico mejora cómo nos percibimos.

Esa mirada resume su filosofía general sobre el fitness: moverse con regularidad, disfrutar del proceso y no convertir el entrenamiento en algo innecesariamente complicado.