Así es el nuevo ladrillo de plástico reciclado que funciona perfecto para las construcciones

Así es el nuevo ladrillo de plástico reciclado que funciona perfecto para las construcciones
Una innovación desarrollada a partir de residuos plásticos empieza a llamar la atención en el mundo de la construcción y de la sustentabilidad. En un contexto donde cada vez se buscan más soluciones para reducir el impacto ambiental, este nuevo material aparece como una alternativa que combina tecnología, reciclaje y eficiencia.

El avance no solo apunta a reutilizar desechos que de otro modo terminarían contaminando, sino también a ofrecer un producto con prestaciones pensadas para las obras modernas. Resistencia, practicidad y facilidad de uso son algunas de las características que lo están posicionando como una opción cada vez más considerada en distintos proyectos.

COMO ES EL INNOVADOR LADRILLO DE PLÁSTICO RECICLADO

Eco-C CUBE es un nuevo tipo de ladrillo que busca simplificar el trabajo en obra y, al mismo tiempo, darle una segunda vida a plásticos que suelen ser muy difíciles de reciclar por los métodos tradicionales.

Se fabrica a partir de materiales como redes de pesca abandonadas, boyas marinas o envases multicapa, residuos que hoy representan un serio problema ambiental. El desarrollo pertenece a la empresa coreana Westec Global, que pensó este bloque estructural para ser especialmente resistente y apto para construcciones expuestas a condiciones climáticas extremas, como zonas con riesgo de inundaciones, lluvias intensas o erosión del suelo.

Detrás de este producto hay una problemática global: la enorme cantidad de desechos plásticos, en especial los de origen marino, que no son biodegradables y que, en lugar de desaparecer, se van fragmentando en microplásticos cada vez más pequeños.

La clave del Eco-C CUBE está en su tecnología patentada “New-Cycling”, un proceso que permite fusionar distintos tipos de plástico a baja temperatura. Según la empresa, este método logra un material con una resistencia a la tracción y a la compresión incluso superior a la del hormigón tradicional.

Además de sus ventajas técnicas, el ladrillo también apunta a reducir el impacto ambiental de la construcción. Al reemplazar el uso de hormigón por residuos plásticos, se disminuye la huella de carbono y se evita la incineración de materiales que no pueden reciclarse de otra forma. De acuerdo con datos verificados por la Fundación SDX mediante análisis de ciclo de vida, cada kilo de Eco-C CUBE permite evitar cerca de 2,99 kilos de dióxido de carbono en comparación con alternativas convencionales.