Reciclaje de plástico y nuevos puestos de trabajo: así es la iniciativa que se destaca en Córdoba

Reciclaje de plástico y nuevos puestos de trabajo: así es la iniciativa que se destaca en Córdoba
En un contexto donde el cuidado del ambiente y el reciclaje empieza a ocupar un lugar cada vez más central en la agenda pública, una nueva propuesta desarrollada en Córdoba logró captar la atención por combinar dos objetivos clave: reducir el impacto del plástico y, al mismo tiempo, generar oportunidades laborales.

El proyecto se apoya en una idea simple pero potente: transformar un problema ambiental en un motor de desarrollo productivo. A través de un sistema organizado de recuperación y reutilización de materiales, se abre una nueva cadena de valor que no solo apunta a disminuir la cantidad de desechos, sino también a fortalecer la economía local y promover prácticas más responsables.

COMO ES LA PLANTA DE RECICLAJE QUE SE LANZÓ EN CÓRDOBA

La cooperativa La Esperanza lanzó Hilando Futuro, una propuesta que une reciclaje, economía circular y generación de empleo para jóvenes a partir del reaprovechamiento de botellas plásticas. El plan se inscribe dentro del Desafío Innovar por el Clima 2025 y apunta a ofrecer una alternativa laboral concreta para chicos y chicas de sectores vulnerables de la ciudad de Córdoba.

La iniciativa se basa en producir sogas con plástico PET recuperado. De esta manera, no solo se crean nuevos puestos de trabajo, sino que también se refuerza el papel histórico de las cooperativas de reciclado, al sumar valor a los materiales y optimizar los costos dentro de la cadena productiva.

Desde la organización remarcan que el proyecto tiene un impacto triple. En lo social, impulsa la participación de jóvenes vinculados a la cooperativa, muchos descendientes de quienes la fundaron. En lo ambiental, incrementa la recuperación de residuos plásticos que, de otro modo, irían a parar a un relleno sanitario. Y en lo económico, busca ampliar las líneas de producción frente a la baja del precio del cartón y al encarecimiento del reciclado tradicional.

El avance fue posible gracias a un aporte económico que permitió sumar una máquina que automatiza el trenzado de las sogas, reemplazando un trabajo que antes se hacía a mano, con mejoras en tiempos, costos y rendimiento.

Hoy las actividades se realizan en la planta del barrio Comercial, donde equipos jóvenes trabajan por turnos en pruebas de producción y en el enfardado del material. El proyecto también cuenta con apoyo técnico y con la colaboración de recuperadores urbanos, que son quienes juntan y trasladan las botellas hasta la planta.