Milei afirmó en Davos que “el socialismo siempre termina mal” y llamó a defender los valores de Occidente

Milei afirmó en Davos que “el socialismo siempre termina mal” y llamó a defender los valores de Occidente

Después del discurso de Donald Trump, el Presidente ofreció una exposición cargada de referencias teóricas y definiciones morales, en la que defendió al capitalismo y volvió a usar a Venezuela como ejemplo de su fracaso.

El discurso de Javier Milei en el Foro de Davos 2026 llegó después de la exposición de Donald Trump y funcionó como una pieza complementaria, aunque con un tono propio, más conceptual y explícitamente doctrinario. Desde el inicio, el Presidente argentino dejó en claro que no iba a limitarse a una defensa técnica del programa económico. “Maquiavelo ha muerto”, lanzó como frase inaugural, en una apelación directa a la discusión ética sobre el poder, la política y los fines del Estado.

A partir de allí, Milei estructuró su intervención como una reivindicación de los valores occidentales y una crítica frontal al socialismo, no solo como modelo económico sino como cosmovisión moral. “Solo los principios éticos subyacentes de la cultura occidental pueden funcionar como criterio. Resulta inadmisible sacrificar la justicia en el altar de la eficiencia”, sostuvo, antes de retomar una idea que ya había planteado en ediciones anteriores del foro. “En 2024 afirmé que Occidente estaba en peligro. El socialismo siempre termina mal”, insistió.

En ese marco, volvió a utilizar a Venezuela como ejemplo extremo de los efectos de ese sistema. Milei habló de los “daños aberrantes” provocados por lo que definió como una “narcodictadura” encabezada por Nicolás Maduro, cuyos “tentáculos se expandieron por todo el continente”, y advirtió que las políticas socialistas “engañan a personas nobles y bellas”, pero conducen inevitablemente a la degradación institucional, económica y moral.

La defensa del capitalismo ocupó entonces el núcleo conceptual de su mensaje, pero con un giro distintivo. Para Milei, no alcanza con exhibir resultados macroeconómicos o capacidad de generación de riqueza. “La defensa del sistema capitalista debe estar basada en su virtud ética y moral. No basta con que el sistema sea productivo: el capitalismo de libre empresa es el único sistema que es justo”, afirmó, en una definición que buscó correrse de la lógica meramente instrumental y presentar al mercado como un orden moral superior.

Con ese encuadre, el Presidente continuó su exposición llamando a “impulsar ideas de la libertad” como una tarea política y cultural de alcance global.

PL