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En ese período, Cooper explicó que logró incrementar su peso de 84 a 107 kilos, lo que implicó sumar cerca de 24 kilos en menos de seis meses, un cambio corporal que demandó una disciplina extrema.
CÓMO FUE LA IMPACTANTE TRANSFORMACIÓN DE BRADLEY COOPER
Al referirse a su trabajo para encarnar a Chris Kyle, considerado el francotirador más letal de la historia militar de Estados Unidos, Bradley Cooper marcó con claridad hasta dónde podía llegar en su preparación. “No había forma de replicar lo que él consiguió”, reconoció, y explicó que su objetivo era encontrar la manera de verse creíble y físicamente sólido para el papel.
En términos corporales, el actor señaló que compartía varios rasgos con Kyle, como la edad, la estatura y el número de calzado. El gran contraste estaba en el peso. “Tenía unos 24 kilos menos, así que el primer paso fue consumir alrededor de 6.000 calorías diarias”, relató.
Inicialmente, intentó alcanzar ese volumen de calorías solo con comida natural, una decisión que luego calificó como equivocada. “Fue un error enorme, no podía ni levantarme”, recordó. Durante esa primera semana, a pesar de contar con un chef, su cuerpo no respondía: sentía el estómago completamente colapsado. Con el tiempo, optó por incorporar batidos de proteínas para cubrir aproximadamente la mitad de la ingesta diaria, aunque el total de calorías se mantuvo sin cambios.
Al profundizar en esa sensación de malestar, Cooper explicó que su organismo no lograba procesar semejante cantidad de alimentos, lo que le generaba dolor y un fuerte agotamiento físico.
El entrenamiento acompañó esa exigencia extrema. Bajo la supervisión del reconocido entrenador Jason Walsh, Cooper se ejercitaba dos veces por día con un enfoque exclusivo en ganar fuerza. “Tenía solo tres días de descanso, nada de cardio. Todo estaba orientado al trabajo con pesas, especialmente el peso muerto”, detalló.
La rutina semanal era intensa y estructurada. Entrenaba lunes y martes desde temprano por la mañana y nuevamente por la tarde, descansaba los miércoles, retomaba jueves y viernes, y pausaba sábado y domingo. Además de los levantamientos, dedicaba mucho tiempo a fortalecer cuello y hombros para lograr una mejor presencia frente a cámara.
El actor también subrayó que todo el proceso se realizó sin recurrir a esteroides. “En mi familia hay antecedentes de cáncer, y yo mismo tuve cáncer de piel. Eso me da mucho miedo, así que nunca fue una opción”, afirmó.
En cuanto a los suplementos, la creatina sí tuvo un rol destacado y continúa formando parte de su rutina actual. Cooper contó que incluso participa en un desafío de flexiones con otros padres del colegio de sus hijos: deben completar 100 por día y, quien no cumple, aporta dinero a un fondo común. “Cuando llegamos a cierto monto, salimos a comer todos juntos”, explicó.
Con el tiempo, el grupo elevó la meta a 150 flexiones diarias, algo que Cooper atribuyó en parte al uso de creatina. También comentó que un video de YouTube le permitió corregir su técnica y que la suplementación hizo más llevadero el aumento en la carga de entrenamiento.