Las respuestas a la nueva campaña de hostigamiento de los libertarios contra las murgas orquestada en las redes

Las respuestas a la nueva campaña de hostigamiento de los libertarios contra las murgas orquestada en las redes
Esta nota es acompañada por la gran versión de Milo J y Agarrate Catalina de Negra Murguera, de la Bersuit.

El episodio de la agresión a piedrazos contra una murga emblemática del barrio porteño de San Cristobal, sigue dando qué hablar.

Como cada verano -ver Clarín y la murga de los renegados, nota de hace 13 años- desde que el PRO gobierna la Ciudad, hay recortes en presupuesto, menos corsos y tablados en los barrios; y más restricciones y condiciones para las murgas para obtener los permisos.

¿Para qué? Para montar un escenario y sonido en una esquina, y cantar, tocar el bombo, bailar y tirar patadas al aire, y que los pibes y pibas se corran y tiren espuma. Todo eso le molesta a parte de la sociedad porteña, y el humo de las parrillas, y el griterío, y los restos de carnaval cuando la murga ya es un eco en los balcones.

Basta con ver la campaña de los últimos dos días en las redes desde cuentas libertarias y reaccionarias, en las que los comentarios son extremadamente violentos y discriminatorios.

Mostramos algunos para la buena digestión de los lectores, pero están allí, no todos son trolls. La murga es patrimonio cultural de la Ciudad, guste o no. La última vez que fue prohibida fue durante la última dictadura cívico-militar.