Como es el cashback por reciclar que ya está más presente en Europa

Como es el cashback por reciclar que ya está más presente en Europa
En los últimos años, el cashback por reciclar se convirtió en una de las iniciativas más innovadoras para fomentar el cuidado del medio ambiente en varios países de Europa. Este sistema, que combina incentivos económicos con hábitos sustentables. De esta manera, el reciclaje deja de ser solo un gesto ambiental y pasa a convertirse también en una acción con recompensa directa, lo que aumenta de forma notable los niveles de participación ciudadana y reduce la cantidad de basura que termina en vertederos o incineradores.

La propuesta ya funciona en distintas ciudades del continente y empieza a ganar cada vez más protagonismo en las políticas de gestión de residuos. El mecanismo es simple: las personas llevan sus residuos reciclables a máquinas o centros específicos que los reciben, los clasifican y, a cambio, otorgan un beneficio que puede acreditarse en efectivo, en descuentos o en saldo para usar en comercios.

COMO ES EL PAGO POR RECICLAR QUE ESTÁ CRECIENDO EN EUROPA

Desde diciembre de 2023, en Rumanía cada envase viene con un depósito de 10 céntimos que se recupera cuando se lo devuelve en los supermercados. Este mecanismo, conocido como Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), provocó una respuesta masiva de la población y logró un cambio impactante: en solo un año, el país pasó de reciclar el 40% de los envases a alcanzar el 94%.

Para el ambientólogo Alberto Vizcaíno, autor del libro Contenedor amarillo S.A., el secreto está en que “el sistema vuelve visible el valor del envase”, ya que el consumidor solo recupera lo que pagó si efectivamente lo devuelve, algo que modifica de raíz sus hábitos.

Según explica el especialista, el cashback aplicado al reciclaje va mucho más allá de una simple recompensa económica. “El ciudadano se hace responsable de lo que compra y de lo que deja en el planeta”, sostiene, y remarca que, aunque al principio puede resultar incómodo cambiar la rutina, con el tiempo el acto de reciclar también genera una satisfacción personal. El incentivo económico funciona como disparador, pero el verdadero cambio es cultural.

La experiencia rumana aparece así como una prueba concreta de que un modelo de reciclaje con devolución de dinero puede funcionar a gran escala. No es un proceso instantáneo, pero los resultados muestran que es posible avanzar hacia una economía más circular y responsable. Todo indica que este tipo de sistemas, que ya se expanden en Europa, podrían marcar el camino del futuro en materia de gestión de residuos.