Como podés reciclar las hojas de laurel en tu casa y por qué es ideal para hacer en verano

Como podés reciclar las hojas de laurel en tu casa y por qué es ideal para hacer en verano
En muchas casas, el laurel ocupa un lugar casi fijo en la cocina: se usa para darle sabor a guisos, salsas y distintas preparaciones, pero pocas veces se piensa qué hacer con sus hojas una vez que ya cumplieron su función. Sin embargo, este ingrediente tan común también puede tener una segunda vida útil a través del reciclaje, y convertirse en un aliado para el cuidado del hogar y del ambiente.

En un contexto donde cada vez se habla más de reducir residuos y aprovechar mejor lo que tenemos, reciclar elementos cotidianos se vuelve una práctica simple y efectiva. Saber cómo podés reciclar las hojas de laurel en tu casa y por qué conviene hacerlo en esta temporada abre la puerta a hábitos más sustentables.

ESTA ES LA MEJOR FORMA DE RECICLAR LAS HOJAS DE LAUREL EN TU CASA

El laurel es una hierba aromática rica en aceites esenciales como el cineol y el eugenol, conocidos por sus propiedades para ahuyentar insectos y neutralizar olores.

Cuando se coloca en lugares cerrados, estos compuestos se van liberando de manera progresiva y ayudan a generar un entorno poco atractivo para los insectos más comunes de la cocina. Polillas, gorgojos y hormigas suelen evitar su fragancia intensa, lo que contribuye a mantener alejados estos visitantes de productos como harinas, arroz o legumbres.

Qué necesitás:

* Hojas de laurel secas.
* Alacena limpia y sin humedad.
* Frascos o recipientes para alimentos secos (opcional).

Paso a paso:

* Asegurarse de que la alacena esté limpia, sin restos de comida ni humedad.
* Elegir hojas de laurel secas, enteras y en buen estado.
* Colocar una o dos hojas en las esquinas del mueble.
* Poner algunas hojas cerca de los paquetes de harina, arroz o legumbres. Si se usan frascos o recipientes, colocar una hoja dentro de cada uno.
* Cerrar la alacena y permitir que el aroma se vaya esparciendo de a poco.
* Revisar el estado de las hojas cada tres o cuatro semanas.
* Cambiarlas cuando ya no desprendan aroma o estén deterioradas.