El rebote económico de marzo: ¿señal de recuperación o espejismo sectorial en Argentina?

La reciente mejora en la actividad económica de marzo, aunque celebrada por el gobierno, esconde una preocupante disparidad sectorial y regional que pone en jaque la sostenibilidad del rebote y el bienestar social.

Los números fríos del INDEC anunciaron que la economía rebotó en marzo, con un crecimiento mensual del 3,5% que, a primera vista, parece revertir las caídas del bimestre inicial del año. El gobierno no tardó en celebrar el dato, destacando un supuesto “nuevo máximo histórico” en la actividad desestacionalizada. Sin embargo, en NoticiaHub creemos que es crucial mirar más allá de los titulares y analizar la letra chica de esta recuperación, que lejos de ser homogénea, revela profundas fisuras y disparidades que impactan directamente en la vida de millones de argentinos.

Un Repunte con Sombras

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró un avance del 3,5% en marzo y un 5,5% interanual, llevando el primer trimestre a un crecimiento del 1,7% respecto al mismo período del año anterior. Estos datos, si bien son un respiro tras meses complejos, no deben confundirse con una recuperación robusta y equitativa. Expertos señalan que la mayor cantidad de días hábiles en marzo de este año, en comparación con un 2025 que tuvo feriados de carnaval en el mismo mes, pudo haber influido en la mejora interanual, matizando la lectura de una recuperación orgánica.

Sectores en Contraste

La dinámica económica actual es la de una Argentina partida. La mejora fue liderada, principalmente, por las actividades primarias, con el sector agropecuario mostrando un impresionante crecimiento del 17,9% interanual, seguido por la minería y energía. La intermediación financiera también mostró signos positivos. Sin embargo, las actividades no primarias, que engloban a la mayor parte de la fuerza laboral, apenas avanzaron un 0,2% y se mantienen en niveles similares a los de principios de 2025. La industria manufacturera, el comercio y la construcción, pilares fundamentales para el empleo y el desarrollo, continúan entre los sectores más golpeados y con perspectivas inciertas.

El Empleo, la Gran Deuda Pendiente

Esta heterogeneidad sectorial tiene una consecuencia directa y preocupante: la precarización y pérdida de empleo. Los sectores que traccionan la economía, como el agro o la minería, son intensivos en capital pero no en mano de obra. Lejos están de compensar la gran cantidad de puestos de trabajo que se destruyen en la industria, el comercio o la construcción. Incluso en rubros supuestamente ganadores, como el energético o el bancario, se observan bajas en las nóminas, sea por reestructuraciones o por la destrucción de empleos en segmentos convencionales. La disparidad no es solo sectorial, sino también regional: solo un puñado de provincias, como Neuquén, Río Negro y Mendoza, han logrado incrementar su masa laboral, y en muchos casos de forma casi insignificante.

¿Un Nuevo Máximo Histórico? Depende para Quién

Si bien el ministro de Economía destacó que el EMAE desestacionalizado alcanzó un “nuevo máximo histórico”, es fundamental poner este dato en perspectiva. Cuando se analiza el indicador en términos per cápita, es decir, distribuyendo la actividad económica entre cada habitante, los niveles actuales se encuentran todavía por debajo de los que se registraban hasta 2018. Esto significa que, aunque la torta económica crezca en volumen total, la porción que le toca a cada argentino es menor que hace unos años, lo que profundiza la desigualdad y la sensación de estancamiento en la mayoría de los hogares.

Hacia un Crecimiento Inclusivo

El rebote de marzo, entonces, se presenta más como un espejismo que como una recuperación sólida y equitativa. Es un crecimiento anclado en pocos sectores, con escaso impacto en la generación de empleo de calidad y que no logra revertir la caída del poder adquisitivo ni la desigualdad. Desde NoticiaHub, sostenemos que una verdadera recuperación económica debe ser inclusiva, generar oportunidades para todos los sectores y regiones, y mejorar la calidad de vida de la mayoría. Sin un cambio de rumbo en la política económica que priorice la producción nacional, el empleo y la distribución de la riqueza, este “rebote” será apenas un vaivén en el serrucho de una economía que sigue sin encontrar su camino hacia un desarrollo sostenible y justo.


Fuentes consultadas