Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124
Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124


El gobernador lanzó un duro discurso contra el Gobierno nacional, denunció un “laboratorio de la derecha extrema” y cuestionó el ajuste de Javier Milei. Con eje en la memoria por los 50 años del último golpe y en la defensa del entramado productivo, el gobernador llamó a no naturalizar la crisis.
En la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof pronunció uno de los discursos más duros desde la asunción de Javier Milei. Con una fuerte carga política e histórica, el mandatario bonaerense trazó un paralelismo entre el contexto actual y el avance de las extremas derechas en el mundo, cuestionó el modelo económico nacional y llamó a “no naturalizar la violencia ni la resignación”.
“Hoy no vivimos en dictadura, pero sí somos testigos del ascenso de las extremas derechas en muchos países que están atacando la convivencia democrática y la idea de comunidad”, afirmó Kicillof ante legisladores, funcionarios e invitados especiales. En esa línea, sostuvo que en la Argentina “se puso en marcha un laboratorio de la derecha extrema que gobierna exaltando el odio, consagrando el insulto y la humillación como método político”.
El gobernador denunció que se trata de “un proyecto que gobierna a fuerza de represión, violencia y amenazas con persecución judicial y condenas injustas”, y vinculó ese clima político con el rumbo económico. “Este clima va de la mano de proyectos económicos que generan exclusión, desigualdad y vacían de contenido social a la democracia”, advirtió.
La sesión tuvo un marco simbólico particular: este año se cumplen 50 años del último golpe militar. Kicillof remarcó que aquel quiebre institucional “no fue solamente una tragedia represiva: fue también un proyecto económico”. Y llamó a mantener viva la memoria “para cuidar la democracia, para defender el futuro y para no naturalizar, nunca, la violencia contra la Constitución y contra la dignidad de nuestro pueblo”.
En ese contexto, dedicó un tramo especialmente emotivo a los organismos de derechos humanos: “Nuestro abrazo, admiración y eterno agradecimiento a las Madres de Plaza de Mayo y a las Abuelas de Plaza de Mayo. Su lucha y su coraje siguen siendo ejemplo y guía. ¡30.000 detenidos desaparecidos, presentes, ahora y siempre!”.
El núcleo del discurso estuvo centrado en la crítica al modelo económico del Gobierno nacional. “Si a los jubilados les va mal, si a los trabajadores les va mal, si a la mayoría de los empresarios le va mal, podríamos preguntarnos: ¿qué festejan entonces Milei y sus funcionarios? ¿A qué se refieren cuando dicen que este modelo es exitoso?”, planteó.
Kicillof advirtió que, de sostenerse este rumbo, “Argentina corre peligro de perder sus rasgos productivos y culturales más destacados como país y sociedad”. Y subrayó: “Este no es ‘un ajuste más’: es una disputa por el tipo de país que aspiramos a ser”.
En ese marco, cuestionó la llamada “motosierra”, emblema del presidente. “No se usó para recortar privilegios de la política; sino todo lo contrario: se aplicó sobre jubilaciones, obra pública, programas sociales, universidades y transferencias a las provincias. Eso no es eficiencia: es deserción, es abandono de responsabilidades básicas”, afirmó.
Con una defensa explícita del entramado industrial, el gobernador sostuvo que “las fábricas no solo fabrican cosas. Cada fábrica fabrica un país”. Y agregó: “Una fábrica es trabajo, es identidad, son proveedores, es un barrio, son comercios, es una escuela técnica, es conocimiento y es dignidad. Por eso la desintegración del tejido industrial es un crimen social”.
También denunció lo que definió como una estrategia de culpabilización social. “Este gobierno no solo provoca el daño: también quiere que la gente se sienta culpable. ‘Fracasaste’, les dicen a quienes pierden su trabajo, a quienes tienen que cerrar sus empresas. Esa crueldad es parte del programa”, sostuvo.
Kicillof se dirigió directamente a distintos sectores afectados por la crisis: empresarios pymes, industriales, comerciantes, universitarios, artistas, jóvenes, trabajadores despedidos y cuentapropistas. A cada uno les envió el mismo mensaje: “No sos vos”. “No sos vos, es el rumbo económico, es la recesión, es la caída del consumo, es la apertura importadora y el tarifazo”, enumeró.
La frase que condensó el sentido político de su intervención llegó como cierre y consigna: “En otras palabras: Argentina, no sos vos. ¡Es Milei!”.
Para el mandatario bonaerense, el mayor riesgo es la resignación. “Si creemos que el problema somos nosotros, que los argentinos no servimos, que los trabajadores son vagos o que los empresarios son ineficientes, corremos el riesgo de naturalizar lo que ocurre en nuestro país. Y la resignación es el triunfo cultural y psicológico de este plan económico”, advirtió.
Con un discurso que combinó memoria histórica, confrontación política y defensa del rol del Estado, Kicillof dejó inaugurado el año legislativo en la provincia más grande del país y profundizó su perfil opositor frente al Gobierno nacional. En un escenario de alta tensión económica y política, la disputa por el rumbo —planteó— no es técnica ni coyuntural, sino profundamente ideológica y cultural.
CRM