Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124
Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124


Lejos de ser un simple “corte de contacto”, el ghosting suele activar mecanismos de angustia, ansiedad y necesidad de cierre. Para muchas personas, la falta de una explicación clara resulta más dolorosa que una ruptura directa, porque impide elaborar lo ocurrido y seguir adelante con tranquilidad.
DE QUÉ FORMA PODÉS SUPERAR EL GHOSTING SEGÚN LA PSICOLOGÍA
La psicología actual empezó a indagar por qué dejar de responder o desaparecer de un vínculo puede ser una reacción casi automática.
Para el psicólogo clínico Charlie Heriot-Maitland, autor de Controlled Explosions in Mental Health, el ghosting no debería leerse únicamente como un gesto de frialdad o crueldad, sino como una expresión de los viejos mecanismos de defensa del cerebro. Según explicó a Newsweek, el sistema mental que se activa frente a las amenazas está pensado para garantizar la supervivencia, no para cuidar los vínculos ni promover el bienestar emocional. Ese mismo sistema fue clave para nuestros antepasados cuando enfrentaban peligros físicos, y hoy sigue funcionando con la misma lógica, aunque las amenazas sean más emocionales que reales.
De este modo, cuando una situación genera ansiedad, conflicto o vergüenza, la mente puede activar una respuesta de huida: callar, evitar, desaparecer. El ghosting se inscribe dentro de lo que Heriot-Maitland llama “explosiones controladas”, conductas automáticas que buscan un alivio inmediato frente a una amenaza percibida.
Sin embargo, ese alivio inicial suele venir acompañado de culpa, incomodidad y un deterioro de la confianza. Los especialistas citados por Newsweek señalan que etiquetar a quienes ghostean como “tóxicos” solo profundiza la vergüenza y dificulta cualquier posibilidad de cambio. Entender estas conductas como intentos de autoprotección permite abordarlas de una manera menos punitiva y más constructiva.
Para quienes lo sufren, el ghosting puede ser una experiencia profundamente dolorosa. La falta de explicaciones alimenta la inseguridad y el auto reproche: la persona empieza a preguntarse qué hizo mal o por qué fue ignorada.
Según Heriot-Maitland, comprender que detrás del silencio suele haber miedo y no desprecio personal es un paso clave para amortiguar el golpe emocional. Aun así, este tipo de vivencias puede dañar la autoestima y la confianza en futuras relaciones, generando temor al rechazo y vínculos cada vez más superficiales.
El desafío, concluyen los expertos, es aprender a atravesar los conflictos sin recurrir al silencio como refugio y transformar estas reacciones en una oportunidad de crecimiento personal y emocional.