Cómo podés superar el ghosting según la psicología

Cómo podés superar el ghosting según la psicología
El ghosting se convirtió en una de las experiencias más frustrantes y desconcertantes de la vida afectiva moderna. Cuando alguien desaparece sin dar explicaciones, deja detrás una mezcla de dudas, inseguridad y preguntas sin respuesta que pueden afectar directamente la autoestima y la manera en que una persona vuelve a vincularse. Por eso, la psicología en Salud mental empezó a analizar este comportamiento.

Lejos de ser un simple “corte de contacto”, el ghosting suele activar mecanismos de angustia, ansiedad y necesidad de cierre. Para muchas personas, la falta de una explicación clara resulta más dolorosa que una ruptura directa, porque impide elaborar lo ocurrido y seguir adelante con tranquilidad.

DE QUÉ FORMA PODÉS SUPERAR EL GHOSTING SEGÚN LA PSICOLOGÍA

La psicología actual empezó a indagar por qué dejar de responder o desaparecer de un vínculo puede ser una reacción casi automática.

Para el psicólogo clínico Charlie Heriot-Maitland, autor de Controlled Explosions in Mental Health, el ghosting no debería leerse únicamente como un gesto de frialdad o crueldad, sino como una expresión de los viejos mecanismos de defensa del cerebro. Según explicó a Newsweek, el sistema mental que se activa frente a las amenazas está pensado para garantizar la supervivencia, no para cuidar los vínculos ni promover el bienestar emocional. Ese mismo sistema fue clave para nuestros antepasados cuando enfrentaban peligros físicos, y hoy sigue funcionando con la misma lógica, aunque las amenazas sean más emocionales que reales.

De este modo, cuando una situación genera ansiedad, conflicto o vergüenza, la mente puede activar una respuesta de huida: callar, evitar, desaparecer. El ghosting se inscribe dentro de lo que Heriot-Maitland llama “explosiones controladas”, conductas automáticas que buscan un alivio inmediato frente a una amenaza percibida.

Sin embargo, ese alivio inicial suele venir acompañado de culpa, incomodidad y un deterioro de la confianza. Los especialistas citados por Newsweek señalan que etiquetar a quienes ghostean como “tóxicos” solo profundiza la vergüenza y dificulta cualquier posibilidad de cambio. Entender estas conductas como intentos de autoprotección permite abordarlas de una manera menos punitiva y más constructiva.

Para quienes lo sufren, el ghosting puede ser una experiencia profundamente dolorosa. La falta de explicaciones alimenta la inseguridad y el auto reproche: la persona empieza a preguntarse qué hizo mal o por qué fue ignorada.

Según Heriot-Maitland, comprender que detrás del silencio suele haber miedo y no desprecio personal es un paso clave para amortiguar el golpe emocional. Aun así, este tipo de vivencias puede dañar la autoestima y la confianza en futuras relaciones, generando temor al rechazo y vínculos cada vez más superficiales.

El desafío, concluyen los expertos, es aprender a atravesar los conflictos sin recurrir al silencio como refugio y transformar estas reacciones en una oportunidad de crecimiento personal y emocional.