Cuál es el verdadero significado de no hacer nunca la cama según la psicología

Cuál es el verdadero significado de no hacer nunca la cama según la psicología
Para muchos, levantarse y dejar la cama tal como quedó no es un simple acto de desidia, sino una conducta que incluso se vincula con la salud emocional y con determinados rasgos de la personalidad. Aunque durante décadas ordenar la habitación al comenzar el día fue una norma casi incuestionable, hoy esta práctica empieza a ser reinterpretada desde nuevas miradas.

Con el paso del tiempo, la psicología contemporánea comenzó a analizar este hábito cotidiano y a cuestionar la idea de que hacer la cama sea siempre sinónimo de disciplina o responsabilidad. Lejos de una regla universal, dejarla sin tender puede reflejar modos distintos de organizar la vida y el pensamiento.

QUÉ SIGNIFICADO TIENE NO QUERER HACER LA CAMA SEGÚN LA PSICOLOGÍA

Así, lo que antes se entendía como una obligación básica heredada de generaciones anteriores, ahora despierta el interés de especialistas que buscan comprender qué hay detrás de quienes eligen salir de casa sin acomodar las sábanas y cómo esa elección puede relacionarse con aspectos menos evidentes de la conducta y la personalidad.

Dejar la cama sin tender al comenzar el día puede decir más de lo que parece y, según distintos especialistas, incluso guardar relación con la salud mental, la creatividad y la forma de priorizar tareas. Lejos de ser solo una cuestión de descuido o apuro, este gesto cotidiano empezó a ser analizado por la ciencia desde una perspectiva más amplia.

La investigadora Kathleen Vohs, de la Universidad de Minnesota, sostiene que el entorno influye directamente en cómo pensamos y tomamos decisiones. De acuerdo con sus estudios, pequeñas acciones como no hacer la cama pueden estar asociadas a rasgos psicológicos positivos y a una manera distinta de organizar la mente, el tiempo y las prioridades diarias.

En un contexto donde los cambios de ritmo y la búsqueda de bienestar ganan protagonismo, muchas personas optan por dejar de lado este ritual matutino. Para algunos expertos, esta elección puede traer beneficios inesperados vinculados a la eficiencia, la innovación y el equilibrio emocional.

Un trabajo publicado en la revista Psychological Science reveló que los espacios con cierto grado de desorden estimulan áreas del cerebro relacionadas con la creatividad. Según Vohs, un ambiente menos estructurado —como una cama deshecha— favorece la ruptura de esquemas rígidos y puede impulsar ideas nuevas. “El desorden parece fomentar el alejamiento de la tradición y del apego estricto a las rutinas domésticas”, explicó la especialista.

Desde esta mirada, no tender la cama puede interpretarse como una señal de flexibilidad mental. Al evitar invertir energía en una tarea meramente estética, se conservan recursos para desafíos más estimulantes, lo que puede traducirse en un inicio del día más productivo y con mayor apertura a soluciones creativas.

En contraste, quienes ordenan la cama apenas se levantan suelen mostrar perfiles más perfeccionistas o una mayor necesidad de control visual. Para estas personas, el orden funciona como un elemento tranquilizador que ayuda a reducir la ansiedad antes de afrontar las exigencias cotidianas.

Más allá de la personalidad, también aparecen posibles ventajas físicas. Un estudio de la Universidad de Kingston indicó que dejar las sábanas airearse permite que la humedad y el sudor se evaporen con mayor facilidad, dificultando la proliferación de ácaros y otros alérgenos. Así, mantener la cama desarmada durante algunas horas podría contribuir al bienestar corporal.

En definitiva, la forma en que cada persona inicia su día —con la cama hecha o no— refleja estilos distintos de pensamiento, organización y búsqueda de equilibrio. No hay una única opción correcta: tanto el orden como la flexibilidad ofrecen beneficios psicológicos y prácticos, según las necesidades y preferencias de cada individuo.