Cuál es el verdadero significado de que alguien se critique constantemente según la psicología

Cuál es el verdadero significado de que alguien se critique constantemente según la psicología
Mantener una voz interna severa de manera permanente puede afectar de forma directa la salud emocional y debilitar la percepción que una persona tiene de sí misma.

Según señala la psicóloga Isabel Aranda, integrante de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, este tipo de diálogo interno suele aparecer frente a situaciones vividas como amenazas y, en lugar de ser un motor de mejora, “termina funcionando como una forma de vínculo interno descalificadora y profundamente limitante”.

QUÉ SIGNIFICA QUE ALGUIEN SE AUTOCRITIQUE SEGÚN LA PSICOLOGÍA

Las raíces de la autocrítica suelen encontrarse en la infancia, especialmente en contextos donde el cariño estaba condicionado al rendimiento y la corrección pesaba más que el acompañamiento. En esos entornos, la exigencia extrema se incorpora como regla interna y, con los años, esa voz severa pasa a formar parte de la vida diaria. Este aprendizaje temprano ayuda a entender por qué muchas personas conviven con un diálogo interno rígido y poco amable.

A estos factores se suman las presiones sociales. Vivir en culturas altamente competitivas, donde el error se penaliza y el perfeccionismo se valora, refuerza la sensación de que nunca es suficiente. Isabel Aranda lo sintetiza así: “Desde muy chicos aprendemos a evaluarnos y presionarnos como una forma de protección”. En experiencias traumáticas, esa dureza interior puede funcionar como un mecanismo adaptativo para evitar el rechazo, aunque a largo plazo complique la confianza y el bienestar.

Reconocer cuándo aparece esa voz interna es un punto de partida clave. La especialista propone recordar que los pensamientos no son verdades absolutas, sino construcciones mentales. Adoptar una postura más compasiva, revisar el lenguaje interno y diferenciar entre exigirse y cuidarse son pasos centrales. Modificar estos hábitos requiere tiempo y práctica, por ejemplo, anotando los pensamientos automáticos y reformulándolos con mayor equilibrio.

Resulta frecuente que quienes se juzgan con mayor severidad sean, paradójicamente, empáticos y tolerantes con los demás. Aplican criterios distintos y se niegan a sí mismos la comprensión que ofrecen afuera. Cuando la autocrítica bloquea el reconocimiento de logros o genera ansiedad persistente, el acompañamiento psicológico puede ayudar a transformar esa voz y a recuperar el disfrute personal.

En palabras de Aranda, “el problema no es la autocrítica en sí, sino cuando se transforma en un discurso que deteriora la autoestima”. Aprender a modular su intensidad y su tono implica trabajo, sostén y constancia. Sustituir la dureza por una exigencia más humana abre la posibilidad de crecer sin culpa y con mayor equilibrio emocional.