La economía argentina atraviesa un proceso de reprimarización forzada, donde las políticas actuales priorizan la renta financiera y extractiva por sobre el desarrollo industrial. En este escenario, la inversión real se mantiene estancada, afectando drásticamente la capacidad de generar empleo genuino y valor agregado en el territorio nacional.
El esquema económico vigente desalienta a las pequeñas y medianas empresas, que representan el verdadero motor productivo del país. La ausencia de crédito productivo y la apertura indiscriminada de importaciones generan un entorno hostil para quienes buscan apostar por la soberanía tecnológica y el fortalecimiento del mercado interno.
Solo los sectores vinculados a la exportación de materias primas y energía logran captar flujos de capital, consolidando un modelo de ‘enclaves’. Esta dinámica no solo profundiza las desigualdades regionales, sino que deja al margen a las mayorías populares al no derramar beneficios hacia el conjunto de la sociedad.
La Mirada de NoticiaHub
El actual modelo de acumulación sacrifica la base industrial argentina en el altar de la estabilidad financiera de corto plazo. Sin una intervención estatal que direccione el capital hacia la producción nacional y proteja el trabajo, el país se encamina a un subdesarrollo crónico donde el crecimiento queda reducido a un puñado de sectores primarizados, vulnerando los derechos sociales y la justicia redistributiva.
Fuente: pagina12.com.ar

