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En la UIA la inmensa mayoría de los empresarios quiere responder la agresión del Presidente al dueño de Techint. En el entorno del mayor grupo industrial del país niegan que la brecha de sus precios con los de la india Welspun fuera 40%, como denunció Sturzenegger.
La Unión Industrial Argentina (UIA) delibera por estas horas de manera presencial para decidir si responde la agresión del presidente Javier Milei al mayor empresario manufacturero del país, el italiano residente bonaerense Paolo Rocca. El jefe de Estado calificó este martes a las 11 por la red social X al dueño de Techint como “Don Chatarrín de los Tubitos CAROS”, después de que fuentes vinculadas al grupo difundieran que iba a presentar un recurso antidumping (venta por debajo del costo, lo que supone competencia desleal) contra la empresa india Welspun, que lo venció en la licitación para proveer los caños del nuevo gasoducto de Vaca Muerta.
Como cada 15 días, tocaba este martes a la tarde reunión de la cúpula de la UIA y el ataque de Milei a Rocca acaparó la discusión. “El 80%” de los máximos dirigentes de la entidad fabril está de acuerdo con respaldar al empresario siderúrgico y petrolero, según altas fuentes del sector. Pero todavía falta que los propios representantes de “la T” -como apodan al conglomerado- aprueben la moción, según otros informantes.
El vicepresidente de desarrollo industrial de la UIA, David Uriburu, es uno de ellos. También lo está meditando el presidente de la UIA, Martín Rappallini, que siempre estuvo en sintonía con Rocca, pero también intentó mantener una buena relación con el gobierno libertario, pese al retroceso industrial en estos dos años. “Rappallini está buscando la forma de plantear técnicamente el problema”, argumenta un tercer dirigente consultado.
Fuentes vinculadas a Techint respondieron la diatriba de ayer del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, por la licitación perdida de los tubos del proyecto Southern Energy, que encabeza Pan American Energy (PAE, de los Bulgheroni, la británica BP y la china CNOOC) y que servirá para exportar gas neuquino en barco desde Río Negro. Nunca Bulgheroni y Rocca se llevaron bien.
“Tenaris (siderúrgica de Techint) es el principal fabricante de tubos de acero con y sin costura del mundo, tiene plantas productivas en 17 países y más de 26.000 empleados a nivel global. En condiciones de competencia leal, la oferta de Tenaris para el proyecto FLNG de Southern Energy es competitiva con el precio internacional. La diferencia que circuló del 40% entre la que resultó ganadora y la de Tenaris es falsa”, negaron cerca de Rocca la cifra que había tirado Sturzenegger.
En la industria local defienden a Techint sosteniendo que la oferta de la india Welspun, que elabora tubos con acero chino, no contemplaba aranceles de importación, tasa de estadística, flete ni logística y que Sturzenegger no mencionó los descuentos y servicios que ofrecía el grupo de Rocca. Aún así, alegan que Tenaris igualó la propuesta de Welspun en una segunda instancia, que Southern Energy desechó. Es curioso pero en este consorcio encabezado por PAE aparece como segundo accionista la estatal YPF, que preside Horacio Marín, un exejecutivo de Techint.
“Contra una oferta realizada a precios de dumping Tenaris ofreció, en una carta enviada al directorio de Southern Energy, igualar las condiciones comerciales de la oferta alternativa con el objetivo de preservar la operación industrial a largo plazo, aunque no resulte rentable para este negocio en particular, el cual representa más del 60% del mercado argentino de tubería”, explican cerca del grupo ítaloargentino con sede fiscal en Luxemburgo. Recuerdan que el Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI), que benefició a este proyecto de exportación de gas, “en sus considerandos establece entre sus objetivos principales fomentar el desarrollo de las cadenas de producción locales asociadas a los proyectos de inversión”.
“Sin embargo, con este proyecto va a ocurrir todo lo contrario. Con ingresos fiscales que cede el Estado nacional y todos los argentinos, se financia el trabajo en India y China. Por el contrario, las empresas argentinas aún trabajan en un entorno poco competitivo con impuestos distorsivos como el impuesto al cheque, Ingresos Brutos provinciales y tasas municipales que penalizan la agregación de valor”, agregan.
TenarisSiat, la división que haría estos tubos -como los hizo en 2022 para el gasoducto Néstor Kirchner, de Vaca Muerta a la provincia de Buenos Aires-, emplea a 420 personas y, por cada empleado de la compañía, se estima que hay otros cuatro empleos asociados en su cadena de valor, según las fuentes vinculadas a Techint. En la oposición a la conducción de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) se advierte que sin el proyecto de Southern Energy se pierden 300 empleos.
“El debate de fondo es si queremos ser Noruega o Nigeria”, reclaman cerca del grupo de Rocca, que a fin del año pasado rogó por una política industrial que el gobierno libertario se niega a enarbolar por su fanatismo del mercado, una postura contraria a la de su admirado Donald Trump. “Desarrollados adecuadamente en un proyecto país, los recursos naturales pueden ser una palanca poderosa para generar divisas, crear empleo de calidad, desarrollos tecnológicos y activos de largo impacto que apuntalen el crecimiento futuro de la Argentina. Vaca Muerta y la minería pueden contribuir con el desarrollo de valor agregado nacional. O podemos seguir el otro camino, el de la primarización de la economía”, alegan en el entorno de uno de los cinco empresarios más ricos de la Argentina, detrás de Marcos Galperin (Mercado Libre), Hugo Sigman (Insud, grupo farmacéutico y audiovisual), Alejandro Bulgheroni y Luis Perez Companc (Molinos Río de la Plata y Molinos Agro).
No es la primera vez que los tubos de un gasoducto enfrentan a Techint con un presidente argentino. En 2023, la entonces vicepresidenta y exjefa de Estado Cristina Fernández de Kirchner se quejó del grupo, pero no por los precios, sino por fabricar el acero en Brasil para terminar de elaborar los caños en Valentín Alsina, sede de TenarisSiat. Aquella polémica le costó el puesto al entonces ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, aunque finalmente los tubos se hicieron mitad en el socio vecino y mitad en el país para terminar de construir el gasoducto Kirchner, que revirtió el déficit comercial energético de la Argentina y que Milei rebautizó como Perito Moreno.
AR/MC