Este mural en El Salvador está hecho de objetos reciclados y es furor: cómo es

Este mural en El Salvador está hecho de objetos reciclados y es furor: cómo es
En medio de un creciente interés por el arte sustentable en América Latina, un mural realizado íntegramente con objetos reciclados se convirtió en una de las grandes atracciones culturales de El Salvador. La obra no solo impacta por su tamaño y estética, sino también por el mensaje ambiental que transmite en un contexto donde el debate sobre el consumo y el reciclaje gana cada vez más espacio en la agenda pública.

La intervención artística, que reutiliza materiales descartados como plástico, metal y otros elementos en desuso, logró captar la atención de vecinos y turistas. Las imágenes del mural se viralizaron rápidamente en redes sociales, donde miles de usuarios destacaron la creatividad detrás del proyecto y el fuerte compromiso con el reciclaje y la economía circular.

ASÍ ES EL MURAL CON TAPAS RECICLADAS QUE ES ADMIRADO EN EL SALVADOR

El edificio 88 del sector Zacamil, en San Salvador, exhibe ahora una obra singular: una Gioconda de más de 13 metros realizada íntegramente con tapas plásticas recicladas. El artista venezolano Óscar Olivares concluyó en febrero este mural, que ya es considerado el más alto del mundo en su tipo. Para concretarlo, se utilizaron más de 100.000 piezas recolectadas por la propia comunidad. Las tapas fueron reunidas por vecinos de Zacamil y recicladores vinculados a la Asociación Nacional de Recolectores y Recicladores de El Salvador (ASONARES).

La figura central no replica de manera exacta a la Mona Lisa de Leonardo da Vinci. En cambio, el artista la resignificó como una mujer de piel morena, cabello rizado y mirada intensa, vestida con los colores de la bandera salvadoreña. La denomina la “Gioconda salvadoreña”, aunque subraya que no alude a una persona específica: simboliza al ciudadano común y, según su visión, al motor del renacimiento de El Salvador y de América Latina.

Olivares trabajó con los colores originales del material, sin aplicar pintura, lo que convirtió la clasificación y selección de cada pieza en parte esencial del proceso creativo. La participación comunitaria atravesó todas las etapas del proyecto, no como un gesto simbólico, sino como un componente estructural de su metodología artística.