Este planchazo estremeció a todo Indonesia y tiene la sanción más dura en la historia del fútbol: como fue

Este planchazo estremeció a todo Indonesia y tiene la sanción más dura en la historia del fútbol: como fue
El fútbol indonesio quedó sacudido por un episodio de extrema violencia que derivó en una de las sanciones más severas que puede aplicar el deporte. Muhammad Hilmi Gimnastiar, volante del PS Putrajaya Pasuruan, fue castigado con la inhabilitación de por vida y una multa económica de 2.500.000 rupias —equivalentes a unos 27.800 dólares— luego de protagonizar una agresión brutal en un partido de la cuarta categoría.

El hecho ocurrió cuando el mediocampista le propinó una violenta patada en el pecho a un adversario, una acción que obligó a la inmediata hospitalización del futbolista afectado. La gravedad de la infracción no solo marcó el encuentro, sino que también encendió una fuerte discusión en torno a los límites de la violencia dentro de la cancha.

COMO FUE LA PATADA EN INDONESIA QUE GENERÓ LA SANCIÓN MÁS DURA DEL FÚTBOL

La resolución disciplinaria adoptada por las autoridades locales fue interpretada como un mensaje contundente frente a conductas que ponen en riesgo la integridad física de los jugadores. Al mismo tiempo, el caso reabrió el debate sobre cómo deben actuar los organismos del fútbol ante este tipo de episodios y cuál es el equilibrio entre castigo ejemplar y prevención en el deporte.

Tras el violento episodio, la dirigencia de Putra Jaya Pasuruan actuó con rapidez: anunció la rescisión inmediata del contrato de Muhammad Hilmi Gimnastiar y difundió un comunicado de disculpas dirigido a Perseta 1970 Tulungagung, en el que expresó su pesar por “el comportamiento de sus futbolistas”.

En la misma línea, el presidente del comité disciplinario de la Asociación de Fútbol de Java Oriental, Samiadji Makin Rahmat, respaldó la decisión y fue categórico: sostuvo que la conducta del jugador atentó contra los valores del deporte y puso en riesgo la integridad física de otros protagonistas, razón por la cual el castigo debía ser ejemplar.

La jugada que desató la sanción ocurrió cerca del minuto 71, cuando el marcador ya mostraba un claro 4-0 en favor de Perseta 1970 Tulungagung. Según las imágenes difundidas por la transmisión oficial del torneo, Gimnastiar ignoró por completo la disputa del balón y ejecutó una patada de estilo “kung fu” directo al pecho de Firman Nugraha. El futbolista cayó de inmediato al césped y tuvo que ser retirado en camilla, mientras el árbitro no dudó en mostrar la tarjeta roja.

El jugador agredido fue derivado a un centro médico, donde los profesionales confirmaron que las lesiones no comprometían su vida, aunque requirió oxígeno y controles intensivos. Más tarde, de acuerdo con lo informado por T13, el comité disciplinario publicó un documento oficial explicando los fundamentos de la sanción: la inhabilitación de por vida no solo apunta a castigar al infractor, sino también a enviar un mensaje disuasivo al resto de los futbolistas.

Gimnastiar, nacido el 15 de marzo de 2005 en Pasuruan y portador del dorsal 23, no registraba antecedentes de conductas violentas. Sin embargo, el impacto del hecho eclipsó por completo el desarrollo del encuentro, que terminó con una goleada 7-2 a favor de Perseta 1970 Tulungagung y se viralizó rápidamente en redes sociales.

La medida recibió un fuerte respaldo de los organismos rectores del fútbol indonesio, que remarcaron su intención de sentar un precedente claro para evitar episodios similares. La rápida respuesta institucional, sumada al repudio generalizado y a la dureza de la sanción, convirtió el caso en un punto de referencia en materia de disciplina y seguridad dentro del fútbol amateur de la región.