Feminismos. Mujeres exigen justicia y fin de la violencia

En una jornada histórica de movilización global, millones de mujeres y disidencias ocuparon las calles este 8 de marzo para exigir el cese definitivo de la violencia machista y la conquista de una igualdad real. Desde Río de Janeiro hasta las principales capitales del mundo, el clamor feminista se entrelazó con la urgencia de justicia social en un contexto de creciente precarización económica que afecta mayoritariamente a las identidades feminizadas.

Las manifestaciones no solo denunciaron los feminicidios y la persistente brecha salarial, sino que también incorporaron una fuerte impronta internacionalista y antiimperialista. El reclamo por el fin de los conflictos bélicos, particularmente en Medio Oriente, posicionó al movimiento feminista como un actor político clave en la defensa de los derechos humanos y la vida frente a la lógica de la guerra y la destrucción.

En Sudamérica, la protesta adquirió un tinte de resistencia contra las políticas de ajuste que profundizan la feminización de la pobreza. Las consignas resaltaron que sin autonomía económica no hay libertad posible, cuestionando las estructuras del capital que se sostienen históricamente sobre el trabajo de cuidados no remunerado y la explotación sistemática de los cuerpos y territorios.

La Mirada de NoticiaHub

El 8-M trasciende la efeméride para consolidarse como el epicentro de la resistencia contra un modelo neoliberal que utiliza el patriarcado como herramienta de disciplinamiento social. La convergencia entre la lucha de género, la demanda de paz global y la economía del cuidado demuestra que el feminismo es hoy la vanguardia política más dinámica, capaz de articular una crítica sistémica que une la economía heterodoxa con una defensa irrestricta de la dignidad humana.


Fuente: resumenlatinoamericano.org