Guerra en Medio Oriente: siguen los bombardeos mientras sube el petróleo y tiembla la economía mundial

La escalada de violencia en Medio Oriente alcanza niveles alarmantes tras los recientes bombardeos de Israel sobre Teherán y Beirut, seguidos por una respuesta misilística de Irán. Este recrudecimiento del conflicto no solo agrava la crisis humanitaria y la vulneración de derechos fundamentales en la región, sino que evidencia el fracaso de la diplomacia internacional frente a la lógica de la fuerza.

En el ámbito económico, la incertidumbre ha disparado el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, un máximo histórico desde 2022. Este shock energético impacta de forma regresiva en la estructura de costos globales, amenazando con una aceleración inflacionaria que castiga desproporcionadamente a los sectores populares y a las economías periféricas del Sur Global.

Simultáneamente, el desplome de las bolsas mundiales refleja la extrema fragilidad de un sistema financiero dependiente de la geopolítica bélica. La volatilidad de los mercados financieros subraya la necesidad de regulaciones heterodoxas que protejan a las naciones del impacto de la especulación internacional en contextos de conflicto armado.

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Una vez más, la maquinaria bélica y los intereses del capital energético se imponen sobre la vida humana y la estabilidad de los pueblos. Mientras las potencias mundiales observan el derrumbe de las bolsas, es imperativo denunciar cómo este modelo de acumulación extractivista y militarizado utiliza la guerra para sostener precios extraordinarios del crudo, profundizando la desigualdad global y postergando una transición energética justa y soberana.


Fuente: pagina12.com.ar