Impecable a los 61 años: así fue la impresionante transformación de Keanu Reeves

Impecable a los 61 años: así fue la impresionante transformación de Keanu Reeves
A los 61 años, Keanu Reeves volvió a convertirse en tema de conversación luego de que circularan imágenes que muestran una notable transformación física y un aspecto que no pasó desapercibido entre sus seguidores. El actor, conocido tanto por su perfil bajo como por sus papeles icónicos en el cine de acción y ciencia ficción, sorprendió con una imagen renovada.

Lejos de tratarse solo de un cambio estético, la nueva apariencia del protagonista de Matrix y John Wick reavivó el interés por su presente profesional y personal. En un contexto en el que muchas figuras de Hollywood apuestan por entrenamientos intensos y rutinas estrictas para sus proyectos, el caso de Reeves volvió a poner en foco cómo el paso del tiempo puede combinarse con disciplina, trabajo y un estilo de vida cuidado.

CÓMO FUE LA IMPACTANTE TRANSFORMACIÓN DE KEANU REEVES

Podría decirse que el presente físico de Keanu Reeves es, en gran medida, consecuencia de los años que pasó encarnando al icónico sicario John Wick. Con la quinta película de la saga ya confirmada, el actor deberá seguir cuidando su estado físico para volver a ponerse en la piel del personaje con la misma intensidad de siempre.

Su forma de entrenar está lejos de responder a los métodos tradicionales. Aunque con el paso del tiempo prioriza la longevidad, el trabajo de fuerza y las artes marciales siguen ocupando un lugar central en su rutina, ya que le permiten moverse con soltura y mantener la credibilidad en las escenas de acción.

Reeves nunca buscó entrenar solo para ganar masa muscular: su objetivo siempre fue volverse más fuerte y resistente para soportar las exigencias físicas repetidas que imponen este tipo de rodajes.

Esa filosofía nació cuando comenzó a trabajar con la entrenadora Denise Snyder, a quien conoció durante la filmación de Point Break en 1991. Desde entonces, el foco estuvo puesto en desarrollar fuerza a través de ejercicios compuestos organizados en circuitos, en lugar de rutinas de aislamiento propias del culturismo. La idea era construir un cuerpo capaz de tolerar altos niveles de esfuerzo sin forzar en exceso ni aumentar el riesgo de lesiones.

Este enfoque, basado en mucho volumen de trabajo y movimientos de bajo impacto, fue clave para que Reeves desarrollara la resistencia necesaria para interpretar a John Wick.

Según explicó su entrenadora, en una sola sesión de una hora y media podía completar cinco o seis circuitos, lo que equivalía a cerca de mil repeticiones por entrenamiento, con pausas mínimas entre ejercicios.