Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124
Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124


La CGT despliega una estrategia múltiple para frenar o demorar la reforma laboral del Gobierno: mantiene canales de diálogo en la Casa Rosada, recorre provincias para sumar respaldo de gobernadores peronistas y apuesta al Senado para estirar los tiempos de tratamiento, mientras crecen las tensiones internas y sectores sindicales presionan por un paro.
La pelea de extraordinarias: Santilli negocia con los gobernadores la reforma laboral mientras la oposición junta votos para voltear el DNU de la SIDE
El fin de semana pasado Cristian Jerónimo interrumpió su estadía en Mar del Plata para empezar la ronda de reuniones con gobernadores peronistas por la reforma laboral. El sindicalista, uno de los tres triunviros de la CGT, tiene previsto ponerse personalmente al frente de esos encuentros, que se harán en cada provincia donde a la central obrera le abran las puertas.
Ese itinerario que organizan los popes gremiales es apenas una de las patas de la estrategia que llevarán adelante para frenar el proyecto que el oficialismo quiere sancionar durante las sesiones extraordinarias de febrero. Pero el tiempo apremia y la conducción de la organización no se muestra demasiado rápida de reflejos. Tampoco de cohesión interna.
Los otros dos carriles por donde se moverá la central llevan a la Casa Rosada y al Senado, los dos centros de poder donde se decide el destino de millones de trabajadores formales e independientes.
En Balcarce 50 hay una línea de diálogo “informal” con la CGT, sobre todo a través del todopoderoso asesor Santiago Caputo, que suele recibir en su despacho al jefe de la UOCRA, Gerardo Martínez, uno de los pesos pesados de la corporación sindical. Al ex triunviro Héctor Daer, un militante permanente del diálogo, también se lo vio varias veces por los pasillos de la Casa Rosada.
La otra apuesta de la CGT es el Senado, donde hay un compromiso del interbloque peronista, que conduce José Mayans, para impulsar un proyecto que establezca el tratamiento de la reforma artículo por artículo, de forma tal de seguir dilatando los tiempos.
Pero las dudas sobre esa última intención están en la relación de fuerzas del Senado: si bien el peronismo tiene la mayoría con 28 bancas, el oficialismo de La Libertad Avanza puede superar ese número si suma a sus 20 escaños el acompañamiento de los 9 radicales, los 6 del PRO y otros elementos aliados.
“Cuando el tratamiento se dilató de diciembre a febrero ya se ganó tiempo. Ahora buscamos lo mismo”, se sinceró ante elDiarioAR un integrante del Consejo Directivo de la CGT que sigue las negociaciones desde su receso vacacional.
Las reuniones con gobernadores peronistas se enfocarán sobre todo en el norte, donde tallan mandatarios del PJ como Gildo Insfrán (Formosa) y Ricardo Quintela (La Rioja) y aliados como el santiagueño Gerardo Zamora, actual presidente además del Consejo del Norte Grande.
El salteño Gustavo Sáenz, de origen en el peronismo pero al mando de una fuerza provincial, ya manifestó su apoyo tras la última reunión con el ministro del Interior, Diego Santilli. Tampoco se podría esperar demasiado respaldo de los otros dos peronistas de la región, Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), dado que ambos rompieron con Unión por la Patria y armaron sus propios bloques en el Congreso.
El oficialismo ya tiene el apoyo explícito de 5 gobernadores de distinto color que van a dar la orden a sus tropas legislativas: Marcelo Orrego (San Juan); Leandro Zdero (Chaco); Gustavo Sáenz (Salta), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Rolando Figueroa (Neuquén).
Quizás por eso en la cúpula sindical nadie se muestra demasiado optimista con la campaña por las provincias. “Los gobernadores ya entregaron la reforma laboral, están más preocupados por los trabajadores de sus distritos, que son empleados públicos”, acusó sin vueltas un operador sindical en diálogo con elDiarioAR.
Para los sectores más escépticos del consejo directivo, la CGT apuntará solamente a “sostener la estructura de los sindicatos con los convenios colectivos y el aporte solidario”, una de las principales fuentes de financiamiento de la estructura sindical del país.
Para no pocos representantes de la mesa de conducción, el debate por esta reforma conducirá invariablemente a una transformación del sistema que será regresiva para los trabajadores, en un país que ya cuenta con un grueso de informalidad del 43 por ciento.
Claro que también hay sindicalistas que muestran optimismo y apuestan a una negociación fructífera con el Gobierno. “Ellos también nos están midiendo, son locos pero no tanto”, consideró ante este medio un dirigente sindical de la mesa chica que apuesta a una suerte de entendimiento para no tener que “ir a la guerra”.
Pero también tienen en claro que “todo depende de qué pase de acá al día que se trate en el Senado. Si el Gobierno no escucha a nadie, vamos a promover una medida de fuerza. Si quieren ir a la guerra, se acelerará. Si no, habrá un nuevo margen para la negociación”, apuestan.
En la CGT avisan que “si se abre el diálogo y la estrategia del PJ prospera en el Senado, podemos seguir avanzando de esa manera”.
Mientras tanto, sectores sindicales dentro y fuera de la estructura formal agitan la posibilidad de un paro en contra de la reforma, en una postura refractaria al diálogo. Es el caso de ATE, que en los últimos dos días se reunió con el gremio de Aceiteros, y de los industriales de la UOM, que desde adentro de Azopardo empujan por una medida de fuerza.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, apuntó al corazón de la estrategia de la central y dijo que no se puede “caer” en la “ingenuidad de pensar que modificando un par de artículos vamos a frenar un ataque sin precedentes a nuestros derechos. No nos podemos conformar con el mal menor. Este proyecto de contrarreforma laboral se tiene que caer completo”.
Aguiar lanzó esta advertencia el martes último después de reunirse con otro dirigente crítico de la corporación sindical: Daniel Yofra, jefe de la Federación de Aceiteros y quien también avisó que su sector “irá a una huelga” cuando se trate la reforma más allá de lo que haga la CGT.
Desde la UOM cruzaron un límite y organizaron el miércoles último una reunión para activar medidas junto a gremios de posiciones afines. El mitín fue organizado por el secretario general Abel Furlán, cercano al kirchnerismo, y congregó a representantes de Luz y Fuerza, la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), los pilotos de APLA y Vialidad, entre otros. Una movida que no cayó para nada bien en Azopardo 810.
Un dirigente de la mesa de conducción consideró que esa actitud de la UOM fue una “equivocación”, sobre todo por el mensaje que se dio puertas adentro de la central: Furlán tiene la Secretaría Gremial de la CGT, uno de las sillas más importantes del consejo directivo.
“Si debilitamos lo poco que tenemos, estamos muertos. Además, una vez que hiciste el paro, no hay vuelta atrás”, señaló este dirigente del ala dialoguista en conversación con elDiarioAR. La osadía de Furlán acaso demuestra que la conducción no puede frenar a las bases: el propio jefe de la regional de la CGT de Misiones, José Milciades Giménez, había pedido en los últimos una protesta por “tierra, agua y aire”. Una medida de fuerza casi con los cuatro elementos mientras la cúpula busca negociar.
NP/MG