La inverosímil anécdota de Patricia Bullrich que la convierte en la política más chanta del gobierno

La inverosímil anécdota de Patricia Bullrich que la convierte en la política más chanta del gobierno
Cuando la anécdota comienza con un “mirá qué casualidad” uno puede inferir que lo que vendrá después tiene más de ficción que de realidad.

Pero cuando es la exministra y actual senadora que te dice que ella en persona va a la panadería de su barrio a comprar las galletitas que le gustan al presidente, la cosa ya se parece más a un delirio.

Pero el objetivo, claro, era decir que existen trabajadores que están conformes con que les recorten sus sueldos si se enferman o se lesionan y justo las dos chicas que atienden en la panadería del barrio de Bullrich consideran que “está bueno lo de las licencias” porque al parecer ellas nunca faltan pero el panadero y el que hace las medialunas, que extrañamente no es el panadero, siempre faltan y hay que reemplazarlos.