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Estaba preso en Venezuela desde diciembre de 2024. Su pareja confirmó que ya vuela hacia la Argentina y la Asociación del Fútbol Argentino difundió una imagen de su regreso.
El cabo primero de Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde diciembre de 2024, fue excarcelado este domingo y ya se encuentra de regreso en Argentina, según confirmó su pareja a través de redes sociales y lo publicó la Asociación del Fútbol Argentino en una imagen de su llegada.
La noticia pone fin a más de 14 meses de detención en condiciones que habían sido calificadas por su entorno y por organismos internacionales como una desaparición forzada e ilegal, en un caso que tensionó las relaciones bilaterales y expuso la crisis de derechos humanos en Venezuela.
La confirmación de la liberación la dio María Alexandra Gómez, pareja de Gallo, en un mensaje en la red social X: “Acabo de hablar con Nahuel Gallo y puedo informarles que ya está volando hacia la Argentina. Estamos profundamente emocionados. Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas”, escribió en torno a la partida del gendarme rumbo a Buenos Aires.
La AFA, que difundió una fotografía en la que se ve a Gallo junto a autoridades de la entidad ante un avión, destacó en un comunicado el rol de sectores diplomáticos y deportivos en la gestión: “Expresamos nuestro más sincero agradecimiento a la señora presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, por su sensibilidad y disposición para atender esta situación, demostrando que el deporte también puede ser un puente efectivo para el entendimiento y la cooperación para una acción humanitaria de esta envergadura”. Además, reconoció a la Federación Venezolana de Fútbol por facilitar contactos que permitieron este acercamiento.
Gallo fue detenido el 8 de diciembre de 2024, cuando ingresó a Venezuela por vía terrestre desde Colombia para encontrarse con su pareja y su hijo pequeño, sin que mediara una acusación pública clara ni se acreditara un proceso judicial transparente. Desde entonces, su familia y organismos de derechos humanos denunciaron que estaba incomunicado y sin acceso consular.
Meses después, el régimen de Nicolás Maduro lo acusó de planear actos contra autoridades venezolanas, una imputación que su entorno siempre rechazó como infundada. La situación generó reclamos diplomáticos de Argentina y pronunciamientos internacionales por considerarla arbitraria.
Durante su detención, Gallo mantuvo una huelga de hambre y, recién en las últimas semanas, pudo comunicarse con su familia tras más de 400 días sin contacto. Su esposa relató con emoción el breve diálogo telefónico que marcaría un paso hacia su liberación.
El caso de Gallo había adquirido dimensiones diplomáticas. En enero, Estados Unidos reclamó públicamente su liberación durante un encuentro con familiares, calificando su detención de “injusta” y respaldando las gestiones de la Argentina ante Caracas.
Desde Buenos Aires, la presión se mantuvo constante, con reclamos que combinaron denuncias de violaciones a los derechos humanos con gestiones en foros internacionales, incluso cuando el Gobierno argentino calificó a Venezuela como un país con un régimen autoritario sobre el cual pesaban advertencias de viaje y críticas por su sistema judicial.