Una multitudinaria jornada de lucha y movilización recorrió los principales centros urbanos de Argentina en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Las organizaciones feministas, junto a centrales sindicales como la CGT y las CTA, denunciaron la agudización de la violencia de género y la brecha de desigualdad laboral que precariza la vida de millones de mujeres y disidencias en todo el territorio nacional.
La marcha central, que unió el Congreso de la Nación con Plaza de Mayo, puso en el centro de la escena la necesidad de políticas públicas integrales ante la crisis económica y social. Con el impulso del colectivo Ni Una Menos y la participación de movimientos populares, se visibilizó que la deuda interna sigue siendo con quienes sostienen las tareas de cuidado y la economía comunitaria en los barrios más vulnerables.
A pesar de la magnitud de la protesta, la jornada transcurrió sin incidentes mayores, reflejando una articulación política capaz de canalizar el descontento social por vías democráticas. Las consignas reafirmaron la autonomía sobre los cuerpos y la exigencia de un sistema de justicia con perspectiva de género, en un contexto donde el ajuste fiscal amenaza con desmantelar programas esenciales de protección de derechos humanos.
La Mirada de NoticiaHub
La movilización del 8M evidencia que el feminismo en Argentina es un actor político central que articula la defensa de los derechos humanos con una demanda de redistribución económica profunda. Desde una visión heterodoxa, resulta imperativo entender que no habrá estabilidad social posible si se ignora el impacto desproporcionado que la inflación y la precariedad laboral tienen sobre las mujeres; el Estado debe abandonar la pasividad y asumir su rol garante mediante una inversión real que cierre las brechas de género en el mercado de trabajo.
Fuente: eldiarioar.com

