Qué hábito tienen las personas más felices según la psicología

Qué hábito tienen las personas más felices según la psicología
Las personas más felices no suelen depender de grandes cambios externos ni de golpes de suerte para sentirse bien: según la ciencia, gran parte de su bienestar está ligado a un hábito cotidiano simple pero poderoso. Diversos estudios en el campo de la Salud mental y la psicología positiva coinciden en que ciertas prácticas repetidas en el tiempo tienen un impacto directo en cómo se percibe la vida, se gestionan las emociones y se enfrentan los problemas diarios.

En un contexto marcado por el estrés, las exigencias laborales y la hiperconectividad, la búsqueda de la felicidad se volvió un tema central tanto en la divulgación científica como en el interés del público general. Lejos de fórmulas mágicas, se trata de conductas concretas que pueden incorporarse de manera progresiva a la rutina.

CUÁL ES EL HÁBITO QUE MANTIENEN LAS PERSONAS MÁS FELICES SEGÚN LA PSICOLOGÍA

Un especialista de la Universidad de Harvard sostiene que hay una práctica sencilla, pero fundamental, que aparece de manera constante en la vida de las personas más felices. Dedicar tiempo a los vínculos, compartir momentos con familiares y amigos, mantener charlas profundas y no sentirse solo en lo cotidiano ayuda a bajar los niveles de estrés, mejora el equilibrio emocional y genera una sensación de bienestar más estable y duradera que la que pueden ofrecer los logros materiales o el éxito laboral.

El profesor Arthur C. Brooks remarca que, a la hora de evaluar la verdadera plenitud, los lazos cercanos ocupan un lugar central. Más allá de la carrera, la situación económica o las metas alcanzadas, el tiempo de calidad con las personas queridas tiene un impacto directo y muy positivo en la salud. Estos encuentros estimulan la liberación de oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, una sustancia asociada al bienestar y a la sensación de seguridad.

Este tipo de experiencias también refuerza la capacidad de enfrentar el estrés cotidiano, y en ese marco las amistades genuinas cumplen un papel clave. Por el contrario, se advierte sobre el riesgo de conformarse con vínculos superficiales en los que no hay espacio para mostrarse vulnerable, ya que ese tipo de relaciones no llegan a funcionar como un verdadero sostén emocional.